Ciudades: por un urbanismo saludable – por Felipe Fernández

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    Es conmovedor observar cómo las personas recuperan el espacio que había ocupado el coche: Las ciudades están peatonalizando provisionalmente algunas calles y el tráfico ha descendido a niveles históricos con una media del 70%. Si el teletrabajo se consolida parcialmente, como así parece, el tráfico continuará en ese tendencia.

    Así las cosas, un nuevo modelo de movilidad está naciendo por necesidad, marcado también por el autoabastecimiento eléctrico de las viviendas que producirá un auge de vehículos eléctricos: patines, bicis, motos, coches. Y el aire lo nota, ya no es el mismo, y nosotros -que respiramos hasta 15.000 litros de aire al día- lo agradecemos. Según un estudio reciente de Ecologistas en Acción, la contaminación urbana ha sido un 58% menor de lo habitual en estas fechas.

    El ruido ha sido otro de los damnificados. Se estima que cerca del 20% de la población de la Unión Europea sufren niveles de ruido que los científicos y expertos en salud consideran inaceptables y según datos de la Comisión Europea, provoca al menos 10.000 casos de muertes prematuras anuales. Sin embargo, ahora da gusto abrir las ventanas en las viviendas de las ciudades, por no hablar de las terrazas, que sin ruido y con el aire que respiramos ahora, se disfrutan doblemente.

    La situación que hemos vivido, especialmente durante las semanas en que los accesos a los grandes parques han estado cerrados, ha puesto de relieve la necesidad de integrar más zonas verdes en las calles. Y han empezado a crecer las iniciativas de huertos urbanos: reaparece el autoabastecimiento. En Madrid, un total de 21 huertos urbanos de la capital, 18 de ellos comunitarios y tres municipales, están donando sus cosechas a los colectivos más vulnerables durante esta pandemia.

    La nueva normalidad no se trata solo de cambios que llegan a la fuerza, sino de oportunidades para actuar mejor, para re-imaginar nuestras dinámicas. Se trata de un nuevo comienzo en el que podemos aprovechar las lecciones aprendidas e introducir los parámetros que la hagan más saludable, respetuosa con el medio ambiente y resiliente ante otras crisis.

    Tenemos por delante el reto de redefinir las ciudades del futuro, buscando que aprovechen las ventajas que ofrece la tecnología y los conocimientos acumulados para que sean saludables para sus habitantes, para que sean las urbes en las que puedan vivir las generaciones por venir.

    La vida en el centro: el retorno de invertir en la Arquitectura Saludable – por Rita Gasalla

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      Antes de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya calculaba que pasamos entre el 80 y el 90% de nuestra vida en espacios cerrados. Se trata de un hecho que afecta distintas dimensiones y dinámicas humanas, y que resulta de especial interés ahora que el retorno de los trabajadores a oficinas es una tarea desafiante.

      ¿Cuáles son los niveles de salud y bienestar que tenemos en nuestro puesto de trabajo? y ¿Qué papel tienen la infraestructura y las adecuaciones que integran el espacio en esos niveles? Se trata de algunos interrogantes estratégicos que, ahora más que nunca, los equipos de liderazgo empresarial deben plantearse, porque determinando qué factores del entorno inciden en el bienestar de las personas, es posible preservar la salud e incluso mejorar la calidad de vida de millones de profesionales en sus lugares de trabajo.

      El nuevo paradigma de gestión de las personas

      En los últimos años, hemos estado viviendo un cambio de paradigma importante que podría sintetizarse en que las personas son el centro. Con la crisis del Covid19, esa perspectiva se instala definitivamente. Antes del brote, cada vez más empresas de diferentes sectores habían establecido como prioridad la creación de programas que abordaban la salud desde distintas perspectivas, como la búsqueda de la felicidad en el trabajo, o el fomento de la alimentación y de los estilos de vida saludables.

      Sin embargo, dadas las circunstancias, ha quedado en evidencia que no es suficiente. Los espacios de trabajo deben cumplir con unas condiciones objetivas medibles, que garanticen a las personas el mejor ambiente interior para que no enfermen, no solo por la posibilidad de contraer el Covid, sino por otras enfermedades comunes como la gripe, la presencia de bacterias o en futuras pandemias.

      El salario de las personas supone hasta el 90% de los costes operativos. De ahí, la relevancia para los equipos de management de cuidar su salud y bienestar. Tanto, que una reciente investigación de Kate Lister de la Universidad de Stanford demostró que al menos un 70% de las empresas de Estados Unidos mencionan la palabra salud como parte de su misión.

      El absentismo laboral se puede llegar a reducir en un 30% ocupando espacios saludables. Esto ha estimulado el surgimiento de un enfoque de arquitectura que busca medir esas condiciones y crear oficinas con un diseño basado en la evidencia científica. Un enfoque en el que la estética y lo funcional no son los únicos criterios determinantes; y en el que prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de las personas a través de los espacios es posible. Se trata de la Arquitectura Saludable.

      Salud y productividad: una misma moneda

      La Arquitectura Saludable plantea que existen diversas condiciones que garantizan que un espacio sea saludable para las personas. El aire, el ruido, el confort térmico, la iluminación e incluso las vistas, juegan un papel fundamental. Todo esto aplica, también para oficinas. Y aquí vale la pena que vayamos por partes.

      La enorme incidencia de la calidad del aire quedó demostrada en un estudio realizado por Joseph G. Allen, profesor del programa Healthy Buildings de Harvard, en el que se duplicó la ventilación y se redujeron los niveles de COV (compuestos orgánicos volátiles) y de dióxido de carbono en el aire para ver cómo los cambios afectaban la función cognitiva de los trabajadores. Descubrieron que la toma de decisiones, la creación de estrategias y la planificación mejoraron cuando respiraban mejor. Cabe decir que sobre este componente, otros estudios como el de STOK y UC Berkeley, han revelado que una mejor calidad del aire da como resultado un incremento de la productividad de entre 8 y 11%. Algo que en estos momentos resulta crucial para disminuir la carga vírica del aire el Covid19.

      El ruido puede disminuir la productividad en torno a un 15%, especialmente cuando se trata de tareas complejas. No solo impide la atención y altera los procesos cognitivos, la comunicación y el sueño, sino que puede generar estados crónicos de nerviosismo y estrés.

      También hay numerosos estudios que versan sobre cómo afectan las condiciones térmicas al rendimiento. Las temperaturas inadecuadas producen una pérdida de concentración y una reducción del ritmo de trabajo. De hecho, se estima que una temperatura fuera del rango entre 20 y 24ºC en invierno, reduce hasta un 10% la productividad.

      La calidad y la cantidad de la iluminación es esencial para mejorar además de la alerta y la concentración, el estado de ánimo y el sueño de los trabajadores. La luz debe adaptarse a los ritmos circadianos, a las necesidades individuales de las personas y a las tareas que realizan. Una investigación de la Universidad de Cornell de 2013, estimó que una correcta iluminación podía incrementar la productividad hasta en un 5%.

      Y por último, se encuentran los beneficios incontestables de contar con la naturaleza y con vistas en los espacios de trabajo, así como el uso de criterios biofílicos en el diseño arquitectónico. Aquí tienen especial importancia las plantas naturales, que además de mejorar la calidad del aire, su visión y cercanía mejoran hasta un 15% la creatividad y el bienestar físico y emocional.

      Uno de los estudios más recientes de la Universidad de Cardiff comparó los niveles de productividad de dos grupos de trabajadores de oficina expuestos a diferentes niveles de contacto con la naturaleza. Encontraron que aquellos que trabajaban en oficinas con espacios verdes naturales tuvieron un incremento de productividad del 15%, en comparación con aquellos que trabajaban en un lugar sin vegetación o elementos naturales en su entorno inmediato.

      Y podríamos continuar. Son muchísimos los elementos inciden en variables como la productividad y la eficiencia, sin embargo, llegaríamos a la misma conclusión: aquellas compañías que dedican esfuerzos a construir espacios de trabajo en los que se promueva el bienestar de las personas, llegarán a ser más competitivas y excelentes, entre otras, porque reducirán las bajas laborales, mejorarán el compromiso y serán capaces de atraer y retener mejor el talento, especialmente en un contexto como el actual, en el que retomar las actividades económicas necesitará de la confianza y tranquilidad de las personas.

      En la medida en que los edificios no solo sean mejores para el planeta, sino también para sus ocupantes; y en que se combinen las mejores prácticas en diseño y construcción con intervenciones de Arquitectura Saludable basadas en evidencias científicas, no solo habremos dado importantes pasos en la ruta de la competitividad y liderazgo en los negocios, sino que habremos puesto en el centro de la cuestión lo que importa realmente: la vida de quienes hacen posible que existamos como empresas. La pandemia ya nos ha demostrado que esto es relevante. La pregunta es ahora, ¿a qué estamos esperando?

      Publicado previamente en habitissimo el 28 mayo, 2020. https://procenter.habitissimo.es/la-vida-en-el-centro-el-retorno-de-invertir-en-la-arquitectura-saludable/

       

      El futuro de las oficinas La Sexta

       
       

      En La Sexta Noticias, junto a expertos de distintas ramas, nuestra CEO Rita Gasalla, fue consultada sobre el desafío de retornar a las #oficinas.

      La conclusión es clara, estamos ante un cambio de paradigma: los #espacios, las medidas y los hábitos tendrán que ser #saludables.

      Desde hace varios años en Galöw impulsamos esta transformación y la hemos llevado a la acción para clientes visionarios.

      Para conocer más sobre nuestras soluciones para oficinas y espacios #CovidFree, visita: https://lnkd.in/gPKDSeE

      Un nuevo paradigma: la arquitectura saludable como interés público – Por Rita Gasalla

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        Foto Ryoji Iwata – Unsplash

        Gran parte de los edificios existentes son enfermantes en mayor o menor medida. Los espacios que afectan la salud y el bienestar de las personas han sido un tema de salud pública desde que, en los años 80, la Organización Mundial de la Salud identificara el Síndrome del Edificio Enfermo. Con el avance de la ciencia y la arquitectura, la comprensión de estas afecciones se ha profundizado y continúa, ahora más que nunca, en evolución.

        Ahora sabemos, gracias a eso, que gran parte de los materiales de construcción de uso habitual emiten sustancias tóxicas al ambiente. Se trata de compuestos orgánicos volátiles (COV) y otros químicos, que en muchos casos deterioran, entre otros, el aparato respiratorio de los seres humanos.

        lgo que en tiempos del SARS-CoV-2 ocupa la atención de equipos científicos y médicos de todo el mundo. Algunos de ellos, han ya demostrado que la contaminación juega un papel determinante el grado de complicaciones de los pacientes que contraen el Covid19. También se han venido estudiando cuidadosamente las vías de contagio y entre las conclusiones más impactantes, se encuentra el hecho de que el virus se puede transmitir en el aire, especialmente en espacios cerrados y con poca ventilación.

        Estos hallazgos y los que aún están por publicarse, han reforzado un planteamiento que un puñado de arquitectos en el mundo -me incluyo entre ellos- hemos venido defendiendo desde hace décadas: la arquitectura tiene que ser saludable. No solo sostenible, funcional o estéticamente interesante.
        Los arquitectos tenemos la responsabilidad y la oportunidad de contribuir a mejorar los niveles de bienestar y las condiciones de salud de las personas.

        Cómo? A través de un adecuado tratamiento del aire, el agua, la iluminación, la distribución del espacio, el confort térmico, el confort acústico, la toxicidad de los materiales y la consideración, siempre relevante, de que los edificios son escenarios para el desarrollo social.

        Si hace cuatro meses hubiera escrito este artículo, me habría tenido que referir a infinidad de estudios, casos y ejemplos para respaldar esa tesis, que la pandemia ha puesto sobre la mesa de forma contundente. El confinamiento circunscribió nuestro día a día a los hogares y convirtió dinámicas como el teletrabajo en necesidad, lo que puso de relieve las limitaciones y la relevancia de los espacios en los que tenemos que vivir y trabajar. Es claro que los protocolos de distanciamiento y las medidas de higiene que Sanidad ha determinado son un mínimo necesario, sin embargo, no son suficientes. Deben tomarse medidas arquitectónicas, como el rediseño y redistribución de los espacios para garantizar la distancia social; como la instalación de sistemas que eliminen patógenos (no sólo el Covid-19) activa y pasivamente a través de la ventilación, además de la adecuación de la iluminación, los acabados y el mobiliario.

        Estamos presenciando un cambio de paradigma: ahora un edificio de calidad será saludable o no será de calidad. En este sentido, es fundamental crear un consenso alrededor del riesgo que suponen los edificios enfermantes, informar debidamente al respecto y definir los nuevos estándares de salud y bienestar que deberán cumplir las edificaciones en general. 

        Además de los negocios y comercios, que ya han visualizado la necesidad de adaptarse a este nuevo contexto, es previsible también que los espacios de trabajo que cuenten con altos estándares en salud y bienestar atraigan, fidelicen y comprometan al talento, o que los gobiernos que aborden estructuralmente la contención de las crisis -entendiendo el papel de las edificaciones en la prevención- estarán mejor preparados para situaciones como la que hemos vivido.

        Se trata de una conversación urgente en la que el sector privado, las instituciones públicas y la ciudadanía deben coincidir para crear conjuntamente protocolos homogéneos, políticas públicas y directrices empresariales. El miedo paraliza y en estos momentos la coordinación entre los distintos actores sociales es fundamental para que nuestras actividades puedan continuar y se desarrollen en un ambiente de confianza. 
        Tenemos la responsabilidad colectiva de romper la cadena de transmisión de enfermedades contagiosas, de recuperar nuestras actividades económicas sin poner en riesgo la vida y de actuar a la altura de las circunstancias: con esa unidad que las relaciones institucionales son capaces de forjar.

        La arquitectura es una forma de expresar lo que queremos como sociedad para nosotros mismos. A través de ella no solo nos preguntamos qué espacios nos imaginamos, sino qué dinámicas queremos que existan en ellos. Y más allá todavía, qué realidad queremos configurar para nuestras futuras generaciones. Esta pandemia nos ha traído la posibilidad de cambiar un paradigma: los edificios importan y ahora más que nunca necesitamos que sean un refugio saludable.

        *Este artículo fue originalmente publicado en el Blog de la Asociación
        de Profesionales de las Relaciones Institucionales (APRI). Ver en
        https://relacionesinstitucionales.es/un-nuevo-paradigma-la-arquitectura-saludable-como-interes-publico/

        Coloquio con Apri Salud: Cómo minimizar el riesgo de contagio en tu oficina y hacer que tu entorno laboral sea más saludable

         

        Los espacios de trabajo que cuenten con altos estándares en salud y bienestar, garantizan a sus empleados entornos de seguridad y confianza. El desafío es grande, pero las soluciones existen. Rita Gasalla, CEO de Galöw, ha participado junto a APRI SALUD en un webinar en el que habló de las estrategias y cambios necesarios para que las empresas puedan recuperar la normalidad manteniendo al margen el contagio de covid-19.

        Este contenido fue publicado en la web de APRI el 6 de mayo de 2020. Puedes consultarlo directamente aquí.

         

        La arquitectura del futuro tiene que ser saludable Revista La vida en Rosa

        Aunque vayamos a los hospitales para que nos traten, ¿qué es lo primero que nos llama la atención al llegar allí? Para algunas personas puede ser el olor como a mí me ocurre, pero también la atmósfera, el ambiente, los colores. Cuando pasamos a planta, en las habitaciones, percibimos la presencia o la falta de luz, las características del espacio, etc.

        Todos estos factores están pensados por arquitectos que, según su formación, han de darse cuenta de lo importante que son estos detalles, ya  que pueden convertir una experiencia complicada de por sí en un momento  casi agradable o en el horror absoluto. En los países anglosajones se habla de psicología medioambiental.

        Por esta razón charlar con Rita Gasalla, CEO de  Galöw, la firma pionera de arquitectura saludable en España, me resultaba  muy interesante. Este encuentro, que abre nuevos horizontes, no me ha defraudado…

        Leer el artículo completo

        Conversaciones MEES: Cómo volver a la oficina en la crisis de la COVID19, minimizar riesgos y generar confianza

         

        Nuestra CEO, Rita Gasalla, fue entrevistada en #ConversacionesMEES con Mi empresa es saludable sobre el regreso a las oficinas y los desafíos desde el punto de vista de salud y bienestar de los trabajadores.

        Aquí algunas de las conclusiones:

        1. Cambiará el paradigma de calidad de las instalaciones: ahora un edificio de calidad será un edificio saludable o no será de calidad. 

        2. Las compañías tendrán nuevos criterios para elegir sus oficinas: la prioridad es que provean un espacio más saludable pues eso les ayudará a atraer, fidelizar y comprometer al talento. 

        3. Los protocolos de distanciamiento y las medidas de higiene son un mínimo pero no son suficientes, deben tomarse medidas arquitectónicas y técnicas como el uso de tecnologías que purifiquen el aire y las superficies, la monitorización de la calidad ambiental interior, el rediseño de los espacios y puestos de trabajo, o la incorporación de superficies y elementos que disminuyan la concentración de patógenos. 

        Para conocer más sobre nosotros y cómo podemos contribuir a mantener tu empresa libre de #Covid19 visita: https://www.galow.es/menu-covid-free/

        Mujeres&Cia – Cómo lograr que el teletrabajo y la salud vayan siempre de la mano

        Teletrabajo y salud

         

        Estos días y por obvias razones, el teletrabajo ha tomado cada vez más relevancia. La pandemia del Covid19 ha puesto a profesionales y empresas a evaluar nuevas formas para mantener –en la medida de lo posible- su operatividad. Las medidas de distanciamiento social han transformado los hogares en los nuevos espacios laborales de muchas personas. Sin embargo, es una simplificación concebir esto como una relocalización del trabajo. Como ya han expuesto varios expertos en redes sociales y medios de comunicación, implica cambios de rutina, creación de hábitos, gestión de tiempo, manejo de tecnologías de comunicación y tanta adaptabilidad como fuerza de voluntad.

        No obstante, todas esas conversaciones están dejando fuera un aspecto sumamente relevante: la disposición de los espacios y sus condiciones físicas importan, básicamente porque pasaremos toda nuestra “jornada laboral” en ellos y porque si no los adecuamos debidamente, pueden incidir negativamente en nuestro rendimiento, niveles de estrés y en nuestra salud.
        El ruido, por ejemplo, puede llegar a reducir nuestra productividad hasta un 15%, y a niveles altos y constantes, puede producir estados crónicos de estrés y nerviosismo, además de elevar el riesgo de sufrir ataques cardíacos y derrames cerebrales. Por su parte, la luz tiene efectos muy importantes sobre nuestra función cognitiva, el rendimiento y el sueño. Y cómo no hablar de la ventilación y de la luz natural, que cumplen una función esencial en la eliminación de patógenos que se concentran en los espacios cerrados, algo que ahora más que nunca debería importarnos.

        Rita ExteriorEn suma, son diversos los componentes que hacen de nuestro lugar de trabajo un espacio saludable –o no-, y van desde el mobiliario hasta el confort térmico, pasando por el confort acústico y lumínico, entre muchos otros. Por eso, como arquitecta y promotora del enfoque de Arquitectura Saludable, creo fundamental compartir algunos principios que implementamos en nuestros proyectos y obras de oficinas en las que el bienestar y la salud de los usuarios son una prioridad y que pueden ser aplicados en las viviendas. Desde luego, hay reformas estructurales que dadas las circunstancias no se pueden realizar ahora, sin embargo, otros cambios están en nuestras manos, son sencillos de abordar y tendrán efectos muy positivos.

        Un buen punto de partida es procurar reservar un espacio solo para trabajar. Esto influye en la concentración y en que sea más llevadera la rutina. Conviene evitar que el dormitorio sea nuestro lugar de trabajo, y si no hubiera otra opción, nunca deberíamos trabajar sobre la cama. Es recomendable además cuidar la ventilación, y en cuanto finalicemos, sacar los dispositivos electrónicos fuera de la habitación. Todas estas medidas ayudan a no alterar nuestro descanso nocturno.
        Además es conveniente aprovechar la luz natural y las vistas, si tuviéramos la suerte de tenerlas, ya que tienen un gran impacto en el rendimiento y en el estado de ánimo. Lo ideal en este sentido es tener el máximo de luz natural posible sin que deslumbre, porque produce fatiga y dolor de cabeza. Según la disposición de cada espacio, debemos evitar sentarnos de frente o de espaldas a las ventana, y permitir que la luz natural entre por la izquierda en caso de ser diestro y por la derecha si se es zurdo, dando prioridad al disfrute de las vistas.

        Siempre tendremos que complementar la luz natural con iluminación artificial y ésta debe proporcionar una luz ambiente que evite que haya contrastes en nuestro campo visual. Nuestra concentración, estado de ánimo y sueño dependen de ello. Si contamos con una correcta iluminación, nuestra productividad puede incrementarse hasta un 5%. Para iluminar correctamente, podemos combinar la luz directa del flexo para trabajar en papel con una iluminación indirecta para trabajar con la pantalla.

        Además de la luz, es primordial el confort acústico. Debemos buscar lugares silenciosos para trabajar y estimular conductas que respeten el silencio en particular si hay niños, pues como ya he mencionado antes, el ruido afecta poderosamente nuestra concentración, especialmente cuando desempeñamos tareas complejas. Cabe resaltar que el exceso de ruido o contaminación acústica, según la Organización Mundial de la Salud, se encuentra entre los cuatro factores medioambientales con mayor impacto en la salud, y puede producir trastornos psicofísicos, alteraciones del sistema inmunitario y como había comentado, enfermedades cardiovasculares.

        Otra condición determinante en nuestra sensación de bienestar es el denominado confort higrotérmico, que tiene en cuenta tanto la humedad relativa como la temperatura. Sabemos que las condiciones térmicas y de humedad relativa, son el conjunto de parámetros que más impacta en nuestro rendimiento. Debemos intentar mantener nuestro espacio de trabajo a la temperatura de confort, entre los 20 y 22 grados centígrados y una humedad relativa entre 40 y 60%, con la ventaja de que esta humedad relativa no sólo es confortable, sino que según las últimas investigaciones, es la ideal para evitar que se propague el Covid-19 por vía aérea, aunque no impacta en el distanciamiento social ni en el lavado de manos.

        No menos importante es el mobiliario. Como primera medida, es bueno recordar que la postura importa y mucho. Por eso, debemos intentar trabajar en una mesa de altura estándar, en sillas con ruedas, asiento regulable en altura, reposabrazos y respaldo reclinable -idealmente con soporte lumbar-. Si los muebles no son ergonómicos, debemos utilizar los que te permitan mantener una mejor postura. Para mantener la salud músculo-esquelética, debemos (y esta recomendación también es válida para cuando volvamos a la oficina) estirarnos regularmente y trabajar media hora de pié y media hora sentados. Un idea es aprovechar las llamadas te teléfono para mover las piernas.

        Y como un toque adicional, si es posible, incluyamos plantas en el espacio de trabajo.No solo mejoran muchísimo la calidad del aire, porque aportan oxígeno, absorben CO2 y reducen los contaminantes del aire, sino que además impactan positivamente en nuestro bienestar mental.

        Finalmente voy a permitirme citar a mi bisabuelo, que era médico, y solía decir que “donde entra el sol, no entra el médico”. Tenía razón, y no solo con relación a la entrada directa de los rayos UV que en sus frecuencias más bajas eliminan los patógenos sin dejar residuos, sino también en lo que se refiere a la ventilación, que debe ser la máxima posible e idealmente cruzada entre dos fachadas. La ventilación contribuye a eliminar los patógenos y las pequeñísimas partículas materiales que se concentran en los espacios cerrados, en los que los niveles de contaminación son habitualmente entre dos y cinco veces mayores que el aire del exterior. Suena a paradoja, pero es primordial en el confinamiento que el aire exterior entre en nuestros espacios.

        Es claro que cada vivienda tiene diferentes posibilidades, por lo que probablemente se puedan tomar solo una parte de las propuestas aquí descritas para disponer de un puesto de trabajo ideal. Sin embargo, y de cara a la coyuntura que vivimos y a su incierta duración, la Arquitectura Saludable puede mejorar las condiciones de salubridad del teletrabajo, que pasada esta crisis será una forma de trabajo cada vez más habitual.

        Son tiempos difíciles, sin embargo, para resistir el encierro preservando nuestra salud, es clave que interioricemos que no solo se trata de no contagiarnos del Covid-19. El mundo está cambiando y estamos aprendiendo a adaptarnos a él con más consciencia que nunca de que la salud y el bienestar son lo primordial.

        Publicado previamente en portada de Mujeres&Cia 17/04/2020. https://mujeresycia.com/teletrabajar-sin-enfermar-teletrabajo/

        España: ¿Por qué la pandemia cambiará el turismo? – Por Felipe Fernández

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          Foto Illan Riestra Nava
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          “Nadie puede hacer ahora pronósticos fiables para julio y agosto” afirmó el pasado domingo 12 de abril, la Presidenta del Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha recomendado esperar antes de hacer planes de vacaciones. Algo que corrobora las expectativas poco favorables para el sector turístico.

          Ya desde antes de que entrara en vigor el Estado de alarma el pasado 14 de marzo, y se produjeran restricciones a la libre circulación de personas, se registró una menor demanda de servicios turísticos por la incertidumbre y el efecto precaución ante el Covid19.

          El primer hito lo marcó seguramente la cancelación del Mobile World Congress en Barcelona el 13 de Febrero. A finales de ese mismo mes se produjo una cuarentena obligatoria para un millar de personas en un hotel en Tenerife, pero ya debido al virus, que entraba en escena. La orden SND/257/2020 del 19 de marzo, establecía la suspensión de apertura al público de todos los hoteles y alojamientos similares, ubicados en cualquier parte del territorio nacional, realizándose el cierre en el plazo máximo de siete días naturales desde la entrada en vigor de la orden.

          Antes del brote, la Organización Mundial del Turismo había previsto un crecimiento positivo de entre el 3% y el 4% para este año. Sin embargo, ya el 6 de marzo revisó sus perspectivas de llegadas de turistas internacionales para 2020, cifrándolas en un -1% a -3%, lo que supone una pérdida estimada de entre 30.000 y 50.000 millones de dólares en ingresos procedentes del turismo internacional.

          Durante el mes de marzo la actividad turística en España fue cayendo: el 4 de marzo a un -11,6%; el 11 de marzo a -46%; el 17 de marzo a -88%. En los hoteles urbanos, la combinación de la reducción de la ocupación de entre un 75% y 80% al 10%, y la cancelación de eventos corporativos, provocó unas tensiones de tesorería inesperadas en apenas 10 días, agudizadas por las devoluciones de los anticipos.

          En informes de finales de marzo, la OMT preveía un descenso en el turismo internacional entre el 20 y el 30%. Pero el único antecedente moderno de crisis sanitaria, la del SARS de 2003, provocó que en la zona Asia Pacífico el turismo tardara 8 meses en recuperarse, con pérdidas que llegaron al 44%.
          Según Exceltur, el impacto del Covid19 en España para este 2020 se estima en 54.700 millones de pérdidas respecto al escenario previsto a principios de año.

          Con este panorama, las consecuencias para el sector hotelero a corto plazo son, de manera no exhaustiva:

          • Tesorería. Contener OPEX y retrasar en la medida de lo posible CAPEX, ante la caída en picado de los ingresos y su probable lenta recuperación. Según Colliers International, en su informe de Enero 2020, la previsión de inversión para 2020 en España era de 2.351 millones de euros (32% en reformas y 68% en obra nueva). La situación del COVID19 llega poco después de la quiebra del gigante inglés Thomas Cook y la incipiente competencia de otros destinos mediterráneos, que se empezaban a recuperar.
          • ERTES. Fundamentales para asegurar la continuidad del negocio. Tras la orden del SND/257/2020 del 19 de marzo, se pueden incluir entre los supuestos de causa de fuerza mayor.
          • La renegociación de alquileres de establecimientos entre arrendador y arrendatario, bien con moratorias, rebajas u otros mecanismos.
          • Los contratos de los turoperadores con los hoteles, principalmente vacacionales. Si el turoperador adujera fuerza mayor para cancelarlos, podría suponer un grave perjuicio para los hoteleros, ya que aparte de perder todas las garantías de reservas, probablemente tendrían que devolver los anticipos satisfechos por los turoperadores.
          • Grandes agencias de viaje online (OTAS en inglés). Ya han anunciado que aceptarán cancelaciones de sus clientes y les devolverán el dinero aunque la tarifa contratada sea no reembolsable.
          • Contratos de gestión. Suelen ser contratos a largo plazo, y que en un caso como el del Covid19 debería afectar a ambas partes, propietario del activo y gestor, por igual.

          Como medidas correctoras, Exceltur propone algunas que ya se han adoptado en otros países de Europa:

          • Posponer el pago de pago de impuestos y cotizaciones a la seguridad social.
          • Facilitar la liquidez empresarial.
          • Sustituir cancelaciones/devoluciones por bonos canjeables, incorporándolo en la legislación.
          • Garantizar la capacidad de gestión de los ERTES.
          • Facilitar la posibilidad de renegociación de los alquileres de activos turísticos.

          Se desconoce todavía el impacto en la demanda, pero es previsible que se recupere a dos velocidades: una más rápida, de viajes de proximidad y en vehículos particulares (nacional) y otra más lenta en viajes con transporte compartido (tren y avión) de carácter tanto nacional como internacional. De hecho, en un informe publicado el ocho de abril por el Departamento de Empresas de la Generalitat de Cataluña, avisa que en Francia “la mayoría de los franceses escogerán el territorio nacional antes que el extranjero una vez pasada la crisis y el confinamiento, y querrá tener garantías sobre la capacidad sanitaria de los destinos”. Además el uso del avión se puede resentir de un efecto “pánico a espacio cerrado”, más acusado en vuelos transoceánicos.

          Según la IATA, en el segundo trimestre se prevé un desplome del 70% del tráfico aéreo y del 40% en el tercer trimestre, por lo que ante la caída brusca de ingresos, las compañías aéreas parecen abocadas al rescate por parte de los respectivos Estados (Norwegian, Finnair, Air France, etc.).

          Por otra parte, la irrupción del teletrabajo y el auge de las videoconferencias puede impactar también en los viajes de negocio, no sólo inter-empresas, sino en la celebración de Congresos, Ferias y Conferencias.

          Se estima que la velocidad de recuperación y vuelta a la normalidad será diferente por países y continentes, y puede que por hemisferios, debido a la estacionalidad, lo que condicionará más aún la movilidad.

          Cada país enfrenta ahora sus propios desafíos en un escenario que requiere mucha ayuda por parte de las instituciones, innovación y capacidad de negociación. La gran estrategia en estos momentos puede ser la transformación de los hoteles actuales en Hoteles Saludables, con adopción de medidas que mitiguen la presencia del Covid19 y que venzan las reticencias de los clientes a convivir en espacios cerrados donde van a interactuar con otras personas. Algo que el enfoque de Arquitectura Saludable puede hacer posible. En suma, transmitir confianza en que los espacios son seguros respecto a posibles contagios.

          Publicado previamente en LinkedIn el 13 de abril 2020  https://www.linkedin.com/pulse/espa%C3%B1a-por-qu%C3%A9-la-pandemia-cambiar%C3%A1-el-turismo-fern%C3%A1ndez-espejel/

          miempresaessaludable.com – Cómo acondicionar nuestra casa para el teletrabajo

          Mi Empresa Es Saludable

           

          No sabemos cuánto se va a alargar esta situación, pero si sabemos que esta forma de trabajo es una tendencia cada vez más generalizada y será habitual en el futuro, por lo que ahora es un buen momento para tomar todas las medidas que podamos para que nos encontremos bien trabajando en casa.

          1. ¿Qué le dirías a alguien que arranca un periodo de teletrabajo para que pueda mejorar su espacio laboral en casa?

          Deberíamos dedicarle el tiempo necesario a optimizar -en la medida en que nos sea posible- las condiciones físicas de nuestro entorno de trabajo en casa. Vamos a estar en ese lugar ocho horas al día aproximadamente y si no lo acondicionamos debidamente, podríamos perder nuestro bienestar, bajaría nuestro rendimiento y empezaríamos a padecer estrés.

          Todas las medidas de Arquitectura Saludable que aplicamos en las oficinas para preservar nuestro bienestar, funcionan también cuando se trabaja en casa.

          Cada vivienda tiene unas posibilidades diferentes, por lo que probablemente no se puedan tomar todas las medidas para tener un puesto de trabajo ideal, pero cada uno debería adoptar todas las posibles para mejorar las condiciones de su puesto de trabajo en casa al máximo.

          2. ¿Qué aspectos solemos cuidar poco en casa y perjudican el acondicionamiento de una zona como espacio laboral?

          Hay muchos aspectos que deberíamos cuidar más en las casas para conseguir unas condiciones de Arquitectura Saludable: la elección del lugar en el que trabajamos, la colocación del mobiliario y que éste sea ergonómico, la calidad e intensidad de la luz ( natural y artificial), la calidad del aire-ventilación y el confort térmico, además del conjunto de aspectos que nos ayudan a preservar nuestro bienestar físico y mental como son mantener la actividad física adecuada, disfrutar de la cercanía de las plantas y de las vistas.

          3. ¿Cuál es el mejor sitio de la casa para tener nuestra mesa de trabajo?¿Es bueno estar cerca de ventanas?

          Lo ideal es tener un espacio reservado sólo para trabajar y que podamos dejar cerrado fuera del horario de trabajo. Si no hubiera esa posibilidad, debemos evitar trabajar en el dormitorio, dado que esto puede alterar nuestro descanso nocturno. En el caso de que el dormitorio fuera el único lugar posible donde trabajar, nunca deberíamos trabajar encima de la cama, hay que cuidar mucho la ventilación, y en cuanto acabemos, debemos sacar los dispositivos electrónicos de la habitación.

          El lugar elegido tampoco debe ser un lugar de paso del resto de la familia, para favorecer la concentración.

          Está comprobado que la luz natural y las vistas mejoran el rendimiento y el estado de ánimo. Lo ideal es tener el máximo de luz natural posible sin que deslumbre. Debes colocar la mesa de manera que el lado más largo quede perpendicular a la ventana y si tuvieras la suerte de tener vistas, colocar la mesa de modo que las puedas disfrutar. La luz natural debe entrar por la izquierda si eres diestro y por la derecha si eres zurdo, pero siempre priorizando el disfrute de las vistas.

          4. ¿Qué condiciones de luz se consideran óptimas para trabajar? Habría que distinguir entre trabajar con ordenador y sin ordenador.

          En primer lugar debemos asegurar una iluminación ambiente suficiente para evitar los contrastes en nuestro campo visual, que causan fatiga ocular, por lo que siempre tenemos que complementar la luz natural con luz artificial. Debemos también combinar la luz directa para trabajar en papel con la iluminación indirecta para trabajar en la pantalla.

          La cantidad y la calidad de la iluminación es esencial para mejorar nuestra concentración, el estado de ánimo y el sueño, debemos tener presente que una correcta iluminación puede incrementar nuestra productividad hasta en un 5%.

          5. ¿Cómo podemos mejorarlas en una situación como esta?

          La iluminación debe aprovechar al máximo la luz natural, pero evitando el deslumbramiento y los reflejos, por eso no debemos sentarnos ni de frente ni de espaldas a la ventana. También hay que evitar la luz cenital deslumbrante, que produce fatiga.

          Una buena forma de completar la iluminación es colocar un flexo o una lámpara de pié que arrojen luz directa e indirecta y con intensidad regulable. Lo óptimo es que además incorporen una variación del color de la luz en función del momento del día en que nos encontramos.

          6. ¿Cómo nos afecta el ruido en el trabajo? ¿Por qué debemos tener un lugar bien acondicionado acústicamente, si es posible?

          El ruido nos afecta muy seriamente, hasta el punto de que puede reducir nuestra productividad en torno a un 15%, especialmente cuando se trata de tareas complejas, ya que reduce nuestra capacidad de concentración y nuestra creatividad se resiente.

          Los niveles altos y constantes de ruido pueden generar estados crónicos de nerviosismo y estrés y elevan el riesgo de sufrir derrames cerebrales y ataques cardíacos. El ruido es el principal motivo por el que debemos aislarnos cuando trabajamos en casa.

          7. ¿Hay alguna manera de mejorar en casa la calidad del aire?

          Si, y es muy importante hacerlo. Debemos tener en cuenta que en los espacios cerrados, el nivel de contaminación es habitualmente entre dos y cinco veces superior que el aire del exterior, y esto no es una excepción en las viviendas. Por ello debemos ventilar lo más posible y permitir la entrada del sol, ya que los rayos UV destruyen los patógenos. Cuando respiramos, y cuando limpiamos o cocinamos generamos CO2, COVs y pequeñísimas partículas materiales en suspensión que son muy dañinos para nuestra salud y niveles altos de concentración de C02 produce fatiga y baja nuestro rendimiento.

          Las plantas, mejoran muchísimo la calidad del aire, ya que aportan oxígeno, reducen el CO2 y eliminan contaminantes del aire. Además mejoran nuestro bienestar mental, por lo que deberíamos incorporarlas en todas las estancias de la casa.

          Para que los niveles de estos contaminantes bajen también debemos ventilar y permitir que entre aire del exterior. Pero si vivimos en zonas contaminadas nos entraría otros compuestos generados por la industria, el transporte y la actividad terciaria en general. En este caso, la solución es incorporar una ventilación mecánica con doble flujo y con recuperador de calor que incorpore filtros. Esto es, en lugar de ventilar abriendo ventanas, las mantendremos cerradas y cogemos aire del exterior a través de una pequeña máquina que extrae el aire viciado expulsándolo al exterior.

          Estos días, con la drástica bajada de actividad, los niveles de contaminación han descendido muchísimo, por lo que el aire exterior ahora tiene un nivel de contaminantes excepcionalmente bajo.

          8. ¿Qué es el confort térmico?¿Cómo podemos alcanzarlo?

          Es la condición mental en la que se expresa la satisfacción con la temperatura del ambiente. Cuando hablamos de confort, también debemos tener en cuenta la humedad relativa. Cuidando estos dos factores alcanzamos el confort higrotérmico.

          En las oficinas y por supuesto también en el caso del teletrabajo, las condiciones térmicas son uno de los parámetros que más afecta a nuestro rendimiento.

          Para alcanzarlo, el tratamiento de la vivienda debe ser integral, empezando por el aislamiento de la fachada,que evite las infiltraciones de aire, la calidad de las ventanas y de las persianas, así como el sistema de climatización del ambiente. Las instalaciones óptimas son las de suelo radiante, ya que tienen muy buen rendimiento y evitan la sensación de pies fríos.

          9. Cómo debe ser el mobiliario?

          Es muy importante que el mobiliario sea ergonómico, para evitar problemas de espalda.

          Las sillas deben tener ruedas, y deben tener el asiento regulable en altura, tener reposabrazos también regulables en altura y a ser posible en 3 dimensiones y el respaldo ha de ser reclinable y estar dotado con soporte lumbar. Si tu silla no es ergonómica, utitiza la que te tengas permita mantener una buena postura.

          Las mesas deben ser regulables en altura, para poder trabajar 30 minutos sentado y 30 minutos de pié. En caso de que no tengas una mesa regulable, puedes aprovechar los ratos para hacer llamadas para levantarte y pasear lo que puedas.

          10. ¿ Qué otras cosas debemos tener en cuenta?

          Hay algunos hábitos muy recomendables a tener en cuenta para mantenernos saludables al trabajar en casa:

          Cuando salgas a la calle, hay que tener en cuenta que las suelas de los zapatos traen todo tipo de patógenos de la calle. Es muy conveniente quitarse los zapatos antes de entrar en casa. Y si a veces se te olvida como me sucede tanto a mí, como al resto de la familia, pon un cartel en la puerta: “NI UN PASO EN CASA CON ZAPATOS DE LA CALLE”.

          Mantén el hábito de no fumar en tu lugar de trabajo y para mantener el bienestar mental, aparte de tener plantas a la vista, ponte un horario y cúmplelo en la medida de lo posible, incluidas tus paradas habituales y no comas en la mesa de trabajo.

          Ultravioletas: Un contrapeso científico al Covid-19 – por Rita Gasalla

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            Lámparas UV Foto de Rich Smith en Unsplash
            Lámparas UV Foto de Rich Smith en Unsplash

            El pasado siete de febrero, Donald Trump anunció que el Covid-19 desaparecería con la llegada de la primavera. La OMS y muchos gobiernos e instituciones también han puesto la esperanza en la estacionalidad, que mitiga la proliferación de otros coronavirus.

            Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han declarado que “aún se desconoce si la temperatura afectará a la propagación del Covid-19 o si dicha propagación se reducirá cuando el tiempo sea más cálido”. Marc Lipsitch, profesor de Epidemiología y director del Centro de Dinámica de Enfermedades Transmisibles de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard (Estados Unidos), ha publicado un artículo en la misma línea, en el que ha afirmado que “el cambio de estación puede ayudar pero es poco probable que detenga la transmisión. Cuando el virus está a la intemperie es sensible a la desecación, al aumento de la temperatura exterior y a la luz ultravioleta del sol, y se inactiva antes y reduce la transmisión”.

            Lo cierto es que, efectivamente, los rayos ultravioleta desactivan los microorganismos dañando las estructuras del ácido nucleico y las proteínas a nivel molecular, provocando su incapacidad para reproducirse. De hecho, se llevan usando años para combatir todo tipo de patógenos, tanto bacterias como virus.

            La ASHRAE (American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers), una referencia a nivel mundial por sus estudios y cuyos estándares conforman la normativa de obligado cumplimiento en EEUU, ha estudiado en profundidad el efecto de los rayos ultravioleta en los patógenos y llegó a la conclusión de que los rayos ultravioleta más efectivos eran los de onda corta, concretamente con una longitud de onda entre 220 y 280 nm, y los llamó UVGI (ultra violet germicidal irradiation). De ahí que se considere que los filtros más eficientes que hay para el aire interior, en lo que a la eliminación de patógenos se refiere, son los filtros de rayos ultravioleta. Su uso en el ámbito hospitalario está cada vez más extendido, aunque desafortunadamente, se ha limitado casi en exclusividad a dicho ámbito.

            En este sentido, otras iniciativas han tenido eco en los medios de comunicación en el contexto de la pandemia que estamos padeciendo. Una empresa china, Sunay Healthcare Supply, compró recientemente a la compañía danesa UVD Robots, unos robots autónomos que incorporaban luz ultravioleta, evitando la exposición del personal del hospital y el consecuente riesgo de infección.

            «Con este acuerdo, más de 2.000 hospitales chinos ahora tendrán la oportunidad de garantizar una desinfección efectiva, protegiendo tanto a sus pacientes como al personal», ha dicho Su Yan, CEO de Sunay Healthcare Supply a medios de comunicación.

            Pero no sólo en el ámbito hospitalario se está usando esta tecnología. La compañía de transporte público de Shangai, ha utilizado también lámparas de UV para el proceso de limpieza, reduciendo el tiempo de 40 minutos (y al menos dos empleados) a cinco minutos y con un grado de eficiencia mayor.
            Se trata de una tecnología con amplias oportunidades de expansión, particularmente en la crisis que atravesamos. Ya desde hace un tiempo, en nuestro enfoque de Arquitectura Saludable en Galöw hemos venido utilizando los rayos ultravioleta para garantizar la eliminación de patógenos. “Donde entra el sol no entra el médico” reza un refrán que solía repetir mi bisabuelo. Curiosamente, parece que la ciencia y la cultura popular, basada en la experiencia, dicen lo mismo.

            El COVID19 y los coworking: crisis, desafíos y oportunidades – por Felipe Fernández

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            WeWork. Foto Eloise Ambursley en Unsplash
            WeWork. Foto Eloise Ambursley en Unsplash

            WeWork, el gigante norteamericano de oficinas compartidas, recibió el 17 de marzo un gran golpe por el coronavirus: SoftBank anunció que estudiaba retirar su oferta para comprar acciones de la compañía, en manos de sus fundadores, por valor de 3.000 millones de dólares.

            La compra debía de firmarse el primero de abril y otorgaba a Softbank el control del 80% del accionariado, completando un paquete de inversiones que Sofbank ya había comenzado en octubre 2019, por valor de 1.500 millones de dólares. Preveía invertir otros 5.000 millones en avalar emisiones de deuda, pero Softbank envió una carta a sus accionistas, justificando la ruptura por la situación del coronavirus.

            El rápido crecimiento de las empresas del sector en los últimos años hace que esta crisis le encuentre en un momento de alto apalancamiento, fruto de planes de expansión muy ambiciosos. En España, el sector creció en 2019 un 180% respecto a 2018. En el último año y medio se ha contratado la totalidad de superficie de trece edificios de entre 3.000 y 6.700 metros cuadrados en el mercado de oficinas de Madrid y otros trece edificios completos con superficies de entre 3.000 y 7.600 metros cuadrados en la ciudad de Barcelona. Este tipo de negocio es muy intenso en capex y en opex. Se han de acometer grandes obras antes de arrancar el negocio, y cuando el inmueble no es un activo de la compañía, se firman contratos de larga duración con penalizaciones altas en caso de incumplimiento. ¿Qué va a pasar además con los edificios que se encuentran en obras y que debían ser entregados en las próximas semanas o meses?

            El sector en España ya registraba bajadas en precios en el 2019 que compensaba con incrementos de ocupación, y el 79% de las oficinas flexibles eran rentables en términos del margen de beneficio de explotación (Estudio Flexmark, Enero 2020).

            Pero es que además las empresas del sector temen un aumento de la morosidad. El Real Decreto Ley 463/2020 de 14 de Marzo no obliga a suspender la actividad, si bien los operadores han de tomar precauciones para preservar tanto la salud de sus empleados como la de sus usuarios.

            Entre otras medidas, destacan: “preservar distancias de seguridad, reducir visitas externas, limitar uso zonas comunes, eliminar servicio cafetería, extremar limpieza”. Si el confinamiento se alarga, aumentará el número de autónomos, pymes y compañías en expansión (suponen aproximadamente el 50% del total), que no podrán cumplir con sus obligaciones de pago.

            Se va a producir inevitablemente incumplimiento de algunos servicios que ofrecen a sus clientes y que se reflejan en sus contratos, como los de cafetería, restaurante o algunas zonas comunes. Sin embargo, esto no justificaría la resolución contractual, pero desde Proworkspaces, la Asociación de Oficinas Flexibles, no recomiendan iniciar procedimientos de reclamación de cantidades. Su asesor jurídico, Francisco Iniesto, de Cremades y Calvo Sotelo Abogados, promueve buscar soluciones para cada caso (moratorias, rebaja de cuotas, etc.) antes de litigar. Una propuesta sensata, dada la paralización actual de los juzgados y de la Administración en general.

            El domingo 29 de Marzo otro Real Decreto ha sido promulgado sobre las 23 horas, extendiendo hasta el 9 de abril la paralización a muchos sectores no considerados esenciales. Proworkspaces y su asesoría jurídica no han hecho todavía una valoración jurídica del mismo, pero entendemos que los centros seguirán abiertos siempre y cuando tengan entre sus clientes a empresas consideradas esenciales. Además de las obvias, se incluyen las de servicios financieros (bancarios, seguros y de inversión), telecomunicaciones, audiovisuales, despachos legales y gestorías administrativas. Con lo que pueden disminuir considerablemente los ingresos con unos gastos fijos parecidos.

            La situación actual va a obligar a las compañías de coworking a reformular sus estrategias y redefinir sus planes de expansión, pero en muchos casos no se tratará de reformular el plan de expansión dado que lo que estará en juego es la supervivencia, pues a las tensiones de tesorería se une ahora la amenaza que supone el previsible incremento del teletrabajo, que si bien ha sido impuesto por necesidad, es muy probable que muchas empresas opten por esta solución con un alcance parcial, de manera definitiva, en el futuro.

            Sin embargo, estas amenazas pueden también ser oportunidades, pues muchos hogares no están preparados para trabajar y los coworking pueden ofrecer puestos de trabajo en las zonas de uso compartido como alternativa.

            También podría crecer la demanda de pequeños y medianos coworking de proximidad. Actualmente, sólo el 27% de las oficinas flexibles tiene entre 1 y 50 puestos.

            El sector debe hacer una reflexión serena y realista sobre la estrategia más adecuada, pues es bastante probable que el impacto de la crisis económica sea mayor de lo previsto inicialmente, ahora que ciertas instituciones han declarado que esta crisis puede ser mayor que la de 2008.

            Publicado previamente en LinkedIn el 31 de Marzo 2020  https://www.linkedin.com/pulse/el-covid19-y-los-coworking-crisis-desaf%C3%ADos-felipe-fern%C3%A1ndez-espejel/

            ¿Por qué transformar IFEMA en un “hospital” es todo un reto? – por Rita Gasalla

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              IFEMA - Wikicommons
              IFEMA – Wikicommons

              Es admirable y un ejemplo a nivel mundial el esfuerzo realizado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid para, de la noche a la mañana, convertir un recinto ferial en un hospital. La complejidad de esto es algo que debemos comprender para esta coyuntura y para el futuro.

              Por Rita Gasalla, CEO de Galöw: Arquitectura Saludable e Interiorismo

              Un hospital es un tipo de inmueble con unas características arquitectónicas muy determinadas, con unos requisitos más estrictos todavía cuando se trata de espacios UCI. El Ministerio de Sanidad editó una guía en 2010 que se llamaba “Unidad de cuidados intensivos. Estándares y recomendaciones”.

              En esta guía, además de incorporar los ratios de personal sanitario por paciente, especifica las características técnicas que han de cumplir las salas. Es el gran reto al que se enfrenta la Consejería. “El diseño de la UCI en sala abierta mantiene elevadas tasas de infección nosocomial, sobre todo bacteriana, cuya prevención requiere mejorar la prevención durante los procedimientos invasivos” señala el documento oficial.

              Así, aunque al principio se construían salas abiertas, se llegó pronto a la conclusión de que cada paciente debía estar confinado en un recinto limitado propio, si bien es cierto que en este caso se van a tratar a todos los pacientes de la afección por el mismo virus.

              Las instalaciones necesarias son complejas: han de tener algunos elementos que son esenciales como un suministro eléctrico continuo e ininterrumpido, con backups de SAI y grupo electrógeno, con un número suficiente de tomas en el cabecero de cada paciente; una iluminación específica, con 300 luxes ( luz tenue) y hasta 1.000 luxes sobre el enfermo para actuaciones de emergencia; agua tratada y lavabos de manos y dispensadores de soluciones hidroalcohólicas disponibles; aseos para los enfermos; un suministro de gases medicinales, como oxígeno y aire comprimido, que se debe realizar desde las correspondientes centrales; un tratamiento del aire, con un mínimo de 10 renovaciones/hora y un filtro HEPA para el aire exterior, y con una humedad relativa del aire entre el 45 y el 55%; un sistema de monitorización (electrocardiograma, presión invasiva, parámetros respiratorios y otras variables fisiológicas); y un sistema de intercomunicación paciente-enfermera y alarma específica para parada cardiorrespiratoria.

              A eso también hay que sumarle algunos requisitos arquitectónicos que garantizan que el espacio pueda ser utilizado con la finalidad propuesta.

              Hablamos de acabados del suelo, que deben atender criterios de limpieza con alta frecuencia y con resistencia al deslizamiento (clase 2); de acabados de paramentos que deben permitir limpieza agresiva así como resistir fuertes impactos y por último, es necesario asegurar la absorción acústica.

              Por otra parte, otro reto no menor aún, es la necesaria cualificación del personal de UCI, dada la elevada tasa de contagio entre el personal actual, la elevada carga viral a la que están expuestos y la inadecuada protección ante la escasez de EPIs.

              Por todo lo anterior hemos de ser conscientes que transformar un espacio como IFEMA en un hospital supone un esfuerzo de una complejidad enorme. Ante la situación que estamos viviendo, se hace evidente la urgencia de tener operativo el nuevo Hospital de Toledo, a escasos 50 km de la capital y cuya apertura se preveía entre mayo y junio de este año. De hecho, miles de ciudadanos han puesto en marcha una recogida de firmas y la Consejería de Castilla La Mancha lo ha puesto a disposición del Gobierno central para su uso en caso de contingencia final de extrema necesidad. Algo que sin duda, sería de mucha utilidad.

              Nos encontramos en una situación sin precedentes y necesitamos aunar esfuerzos y voluntades para no desaprovechar oportunidades. Lo cierto es que la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid debe afrontar un reto mayúsculo para que el gran operativo que está desplegando sea lo más eficiente posible en salvar vidas y en proteger a los sanitarios.

              Publicado previamente en LinkedIn el 26 de Marzo 2020 https://www.linkedin.com/pulse/por-qu%C3%A9-transformar-ifema-en-un-hospital-es-todo-reto-rita-gasalla-/

              El Covid19 también deja en el limbo al mercado de la vivienda en España – por Felipe Fernández

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                Madrid Foto de Mario Gutierrez
                Madrid Foto de Mario Gutierrez

                El Real Decreto Ley 463/2020 de 14 de Marzo ha dejado numerosas lagunas y algunas de ellas tienen un impacto impresionante en la economía del país.

                En lo referente a la industria de la vivienda, ha paralizado de facto la compraventa de viviendas, tanto de primera como de segunda mano. Ha puesto tales trabas legales que no es posible realizar compraventas.

                En lo referente al contrato de arras, las relaciones contractuales establecidas no han recibido ningún tratamiento ni mención en el Real Decreto, por lo que hoy por hoy, depende del criterio jurídico interpretativo y de la buena voluntad y disposición de las partes para llegar a un entendimiento, esto es, a ampliar los plazos de mutuo acuerdo.

                Y en cuanto a elevar a público la compraventa, el notario sólo realizará las actuaciones de urgencia. El profesional inmobiliario comunicará con la notaría y será el notario quien valorará la urgencia. El Consejo General del Notariado ha recomendado reducir al máximo los documentos notariales excepto situaciones graves que no permitan aplazamiento (como enfermedad), por lo tanto queda a discreción del notario.

                En lo referente a las hipotecas, el proceso de solicitud de hipotecas se mantendrá teóricamente sin problemas, dado que los bancos siguen funcionando, aunque el cierre de algunas oficinas sin dudad dificultará el proceso. No obstante, falta la validación final y firma de la hipoteca: desde la tasación a los notarios, también necesarios en la firma de la hipoteca, lo que -como hemos comentado anteriormente- queda sujeto al criterio del notario.

                La construcción no ha sido paralizada todavía, si bien se ha ralentizado mucho, por los especiales protocolos que hay que seguir en materia de Seguridad y Salud y por la ralentización de los suministros. Hay ya iniciativas, como la del alcalde de Madrid, que el 20 de Marzo enviaba un comunicado a la Presidenta de la Comunidad de Madrid en el que consideraba “imprescindible” que se paralicen todas las obras “salvo aquellas que tengan un carácter de urgencia”. Pero por otro lado, la paralización total de la actividad de construcción por la actual situación de crisis sanitaria y el estado de alarma restaría “cerca de un punto porcentual del PIB” anual en tan sólo un mes, según el SEOPAN, la patronal de grandes constructoras y concesionarias, que solicita aplicar una ampliación automática del plazo de ejecución de los contratos para compensar el tiempo de trabajo que se pueda haber perdido por “el menor ritmo de producción a causa de la pandemia”.

                La paralización de este mercado, más allá de su peso en el PIB, va a ser muy negativa para la economía nacional, pues en los últimos años se han constituido grandes promotoras inmobiliarias con la entrega prevista de miles de viviendas al año. Estos procesos son muy intensivos en capital, pues se han de comprar suelos, urbanizar y posteriormente construir y comercializar, por lo que el beneficio se recoge al final del proceso, y con unos niveles de endeudamiento muy altos. ¿Cómo van a hacer frente a dichos pagos si los ingresos se reducen drásticamente? Creemos que a semejanza de 2007 y 2008, vamos a ver muchas grandes empresas en graves dificultades financieras.

                Publicado previamente en LinkedIn el 25 de Marzo 2020  https://www.linkedin.com/pulse/el-covid19-tambi%C3%A9n-pone-en-limbo-al-mercado-de-la-fern%C3%A1ndez-espejel/

                A golpe de bit. Directivas debaten sobre el teletrabajo

                Programa de Radio Exterior de España donde varias mujeres presidentas, directivas y empresarias se plantean interrogantes sobre el teletrabajo en el contexto actual motivado por la expansión del coronavirus, durante unas jornadas de trabajo organizadas por la Fundación Woman Forward, que impulsa el liderazgo femenino en las organizaciones.

                Intervenciones de Rita Gasalla, CEO de Galöw, en los minutos 7:29 y 14:17

                 

                 

                Teletrabajo - A golpe de bit - Radio exterior de España

                ¿Qué es la ergonomía y por qué deberíamos tenerla en cuenta en nuestros lugares de trabajo?

                La historia de la ergonomía se remonta a la Segunda Guerra Mundial. Y tiene una increíble relación con el mundo laboral. En nuestra nueva cápsula de #ArquitecturaSaludable, Rita Gasalla, CEO de Galöw, explica cómo podemos mejorar de forma sencilla las condiciones de adaptación a nuestro lugar de trabajo e impactar positivamente nuestro bienestar en el día a día.

                Para descubrir más cápsulas sobre Arquitectura Saludable y bienestar, visita: https://www.galow.es/vlog/

                Covid-19: ¿Puede el aire en edificios propagar las enfermedades? – por Rita Gasalla

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                  Cheung Hong Estate in Tsing Yi - Wikicommons
                  Cheung Hong Estate in Tsing Yi – Wikicommons

                  El pasado lunes 10 de febrero diversos medios de comunicación informaron sobre el contagio por Covid-19 (un tipo de neumonía) de una mujer de 62 años residente en el complejo residencial de Hong Mei House de Hong Kong. El caso habría sido uno más de los 80.596 registrados con fecha 26 de febrero, de no ser porque la explicación de los expertos del Departamento de Microbiología de la Universidad de Hong Kong fue inquietante: los conductos de ventilación (extracción) -afirmaron- que conectan verticalmente todos los aseos de esos inmuebles, podrían haber facilitado la transmisión del virus.

                  Posteriormente, diversos estudios han mantenido que el contagio de este virus tiene lugar a través de gotas de tamaño medio y no de forma aérea, pero esto no explica este caso de Hong Kong, que es un indicativo de que puede haber otras formas de transmisión.

                  Este hecho plantea diversos interrogantes: ¿Son efectivas las cuarentenas en los edificios residenciales, hoteles, residencias de ancianos o en cruceros? ¿Qué sucede si de hecho, ya hay algún infectado confirmado en dichos espacios? Y yendo un poco más lejos, si el infectado abandona el espacio ¿Se pueden contagiar todavía quienes quedan en él? ¿Y qué podemos hacer los arquitectos para prevenir contagios de enfermedades en espacios cerrados?

                  Antes de responder, conviene ponernos en contexto. Las normativas actuales obligan a que los edificios industriales, comerciales y de oficinas, dispongan de sistemas mecánicos de suministro de aire fresco, el cual puede ser filtrado, calentado o enfriado y en ocasiones humidificado, para garantizar las condiciones de uso adecuados. En estos equipos y sistemas (conductos, tuberías, etc.) se pueden dar las condiciones idóneas para el crecimiento y dispersión de los microorganismos o agentes biológicos. Los microorganismos pueden ser transportados por el agua destinada a la humidificación de los espacios interiores, por el aire exterior o por el aire recirculado en el interior de los edificios.

                  En viviendas, la falta de ventilación, puede provocar que los patógenos tengan unas condiciones de temperatura y humedad que faciliten su propagación. Los altos niveles de hermeticidad en espacios interiores -exigidos por directrices energéticas-, dificulta la regulación natural del aire interior y, en ausencia de adecuados sistemas de climatización y ventilación, pueden causar una mayor acumulación de vapor de agua en el interior. De esta forma se crean unas condiciones idóneas para el crecimiento de microrganismos.

                  Estos son solo algunos escenarios, que sin embargo ponen en evidencia que la arquitectura desempeña un rol fundamental en la prevención y control de enfermedades. En este sentido, los criterios de la Arquitectura Saludable ofrece soluciones que ahora más que nunca resulta útil comprender y poner en marcha.

                  Un referente para el caso de las viviendas en este sentido, es el estándar Passivahaus, que aúna una gran hermeticidad con una cuidada renovación de aire, que puede incorporar además filtros tanto en la aportación del aire fresco como en el que se recircula. De esta manera, se garantiza una calidad óptima del aire que ser respira.
                  El papel de los filtros resulta imprescindible y la normativa es relativamente estricta en edificios. Los virus son los microorganismos de menor tamaño (entre 0.02 y 0.3 micras) y los filtros más potentes que existen (HEPA y ULPA), filtran un porcentaje muy alto entre las 0.12 y las 0.3 micras. Otro tipo de filtros, de esterilización ultravioleta, destruyen el ADN de los microorganimos.

                  Un nuevo método desarrollado por investigadores de la Universidad de Michigan ofrece una nueva oportunidad de mejora: una solución con plasma no térmico que puede eliminar el 99.9 % de los virus en el aire en menos de un segundo a través de la liberación de fragmentos energéticos cargados de moléculas.

                  En las viviendas hay problemas de infiltraciones porque son poco herméticas. Estas infiltraciones se producen en todo el perímetro o envolvente, tanto en las fachadas como en las medianeras, así como en las instalaciones que las comunican. Podemos constatarlo cuando los olores pasan de unas viviendas a otras, pues el mismo aire que traslada esos olores, traslada los microorganismos.

                  Y entonces ¿qué podemos hacer para evitar la transmisión en los edificios por vía aérea? Lo primero que debemos tener presente es que los sistemas y conductos de ventilación al uso son medios de propagación de los virus por todo el inmueble. Frecuentemente se apagan por las noches, por lo que se para la corriente de aire que impide que el patógeno se propague en la dirección contraria al movimiento del aire. Luego, para evitar que los diversos patógenos que se encuentran en el ambiente se propaguen por los conductos, es esencial el uso de los filtros más eficientes. Tanto cuando se extrae como cuando se aporta aire. Es conveniente revisar los sistemas de ventilación de todos los edificios para prevenir el contagio de enfermedades entre sus usuarios.

                  Mi bisabuelo, que era médico, solía decir que “donde entra el sol, no entra el médico”. Y se refería en gran medida a que la falta de ventilación adecuada y de soleamiento, provoca que los patógenos proliferen con más facilidad.

                  Es clave tomar conciencia de que pasamos el 90% de nuestra vida en espacios cerrados, y en consecuencia, no deberíamos esperar a que los edificios nos enfermen para recordar que la arquitectura impacta nuestra salud y bienestar. Esto debería ser un enfoque irrenunciable para todos.

                  Publicado previamente en LinkedIn el 27 de febrero 2020. https://www.linkedin.com/pulse/covid-19-cuando-el-aire-en-edificios-propaga-las-rita-gasalla-/