Reforma integral Hotel Presidente 5*. Ibiza 2018<< Proyectos

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247 Habitaciones. Superficie: 15.000 m2

Proyecto de reforma integral para transformación de 3 a 5 estrellas, consultoría, gestión de licencias y project management.

Hotel Presidente 5*: el verdadero lujo es el bienestar.

Al norte de la isla de Ibiza, en el enclave natural del pinar de Portinatx y   200 metros de la playa, se encuentra el Hotel Presidente. El encargo consistía en una reforma integral para convertir un hospedaje obsoleto de tres estrellas en un hotel de lujo de 247 habitaciones con un rango de cinco estrellas, en el que se cuidara el bienestar de clientes y empleados.

La Arquitectura Saludable convergió en este proyecto con el estándar WELL y Passivhaus, al centrarnos tanto en el individuo, su salud y bienestar, como en el respeto al medioambiente. Buscábamos con esta propuesta atender el creciente interés por parte de los propietarios del hotel en proporcionar experiencias profundamente singulares a sus huéspedes, además de fortalecer su discurso diferenciador de responsabilidad social y compromiso con el futuro.

Esto condujo, entre otras actuaciones, a la optimización de su operativa, la puesta en valor de sus atributos inexplotados y la actualización de su imagen.

El punto de partida

El diseño del programa de necesidades fue estratégico. Se trataba de que el edificio fuera capaz de dar los servicios que el huésped pudiera desear y de que el hotel pudiera explotarlos de manera eficiente para que fueran rentables. Para ello era clave la distribución y el funcionamiento de los puntos de consumo y el dimensionamiento y ubicación de los espacios que les dan servicio: cocinas, cámaras, despensas, almacenes, consignas, lencerías… Todo lo necesario para devolver al hotel al camino de la rentabilidad.

Que el hotel proporcionara una sensación de bienestar, era el objetivo a alcanzar, para que los huéspedes tuvieran una experiencia profundamente conmovedora durante su estancia. Asegurar el buen descanso de los huéspedes es lo más importante que puede proporcionar un hotel, y ,  muchas veces, queda relegado a un segundo plano.  Sin embargo, según los criterios de la Neuroarquitectura, es esencial para garantizar el bienestar de las personas. Para conseguirlo es necesario cuidar al máximo la acústica, la ventilación, la iluminación, las proporciones, los colores, el diseño y la ergonomía.

Con el objetivo de maximizar el disfrute de las vistas extraordinarias, ampliamos huecos en fachada con cerramientos acristalados de cuidada eficiencia energética. Las fachadas se aligeraron sustituyendo los petos ciegos por barandillas de vidrio y los paneles curvos de separación entre habitaciones por otros de aspecto más moderno y unitario.

Se instaló una celosía a base de paneles ecológicos de alta resistencia con motivos vegetales, a modo de segunda piel, que aporta el bienestar mental según los principios marcados por la biofilia, al permitir que el sol dibuje formas orgánicas al atravesarla y dotar de continuidad formal al edificio desde su acceso principal, pasando por escaleras exteriores, hasta la coronación del cuerpo de restaurante y salida a la azotea chill-out.

Así mismo, se dotó al edificio de un acceso singular conformado en un cuerpo saliente en doble altura que clarifica la entrada al hotel y sale al encuentro de los clientes. Esta acción se completó independizando el acceso de clientes al del personal y mercancías, y aislando visual y acústicamente la operativa diaria del hotel, con el objetivo de priorizar el descanso de los huéspedes.

El cuerpo saliente cuenta con una doble piel, que tamiza la luz natural bañando el lobby. Acoge la recepción realizada con materiales de propiedades fotocatalíticas, con un efecto antibacteriano y de fácil limpieza, y reservando lugares estratégicos para la presencia de plantas naturales. La iluminación sigue los ciclos circadianos y emula el ambiente natural. Es indirecta, regulable y está integrada en el diseño.

La gran azotea del ático fue dispuesta para conformar un pódium que se desarrolla en cinco etapas dispuestas en tres alturas. La configuración estudiada de mobiliario generó zonas de solárium y chill-out, estimulando el disfrute tanto diurno como de las puestas de sol. Desde ese nivel se ofrecen espectaculares vistas: por un lado, el horizonte sobre el mar y el litoral de Portinatx, y por otro, la panorámica de la naturaleza densa de los bosques de pinar, reforzada en el zócalo vegetal que se genera con las cubiertas ajardinadas de los cuerpos de una altura del edificio.

El diseño de cubiertas vegetales mejoró también la recogida de aguas y el comportamiento térmico contribuyendo al ahorro energético. Se trata de un entorno verde invaluable y siempre visible desde las habitaciones. Un legado sostenible para los próximos años.

Las azoteas escalonadas sobre la línea de costa, antes inaccesibles, se incorporaron a las suites, proporcionando el uso exclusivo de esos espacios singulares a los clientes premium. Un pavimento continuo enteramente ecológico sale desde el interior de las habitaciones hacia la azotea. Está formado por un material de placa de núcleo mineral resistente y con certificaciones Cradle to Cradle y Blauer Engel, que legitiman prácticas de respeto y cuidado del medioambiente.

Armonía, equilibrio y utilidad: otro desafío

Se adoptaron diferentes medidas para asegurar la calidad del hotel y para el desempeño eficiente de las tareas de servicio, introduciendo nuevos usos como spa, salas de reunión, biblioteca y otros que completan el programa de un hotel de esta categoría.

Se reforzaron las comunicaciones verticales, instalando un ascensor de clientes, un montacargas y dos montapalets. Se reorganizaron los espacios servidores, como las cocinas, cámaras y almacenes, optimizando el tráfico y control de mercancías y adaptándolos a las necesidades de una restauración premium.

Se implantó el bar principal en un lugar estratégico, con el objetivo de dar servicio en su perímetro a tres espacios diferentes: restaurante principal, cafetería interior y bar de la piscina. Este punto de venta optimiza el rendimiento del hotel al posibilitar un servicio permanente a tres áreas esenciales con los mínimos recursos. El restaurante principal puede extenderse al abrir sus cortinas de vidrio a la playa desde la piscina, funcionando como un porche con vistas al mar.

Y finalmente, como un elemento primordial, se trazaron piscinas interconectadas a diferentes alturas, conformando una infinity pool que se asoma sobre el mar, con dos balsas comunicadas por una cascada que diferencia un espacio estancial de una calle de nado.

El conjunto de medidas tomadas por Galöw para conseguir una Arquitectura Saludable en el Hotel Presidente, le confirieren  una diferenciación estratégica en el área de calidad y diseño. Un hotel focalizado en el confort y la salud de los huéspedes a orillas del Mediterráneo.

 

 

 

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