Rita Gasalla (Galöw): «La arquitectura saludable es un elemento diferenciador frente a la competencia».- (Alimarket)

Rita Gasalla En Alimarket Ok

Rita Gasalla es la CEO de Galöw, un estudio que se define como pionero en el concepto de Arquitectura Saludable e Interiorismo. Su objetivo declarado es ayudar a grandes empresas, hoteles y edificios residenciales a diseñar, construir y transformarse en espacios en los que el bienestar y la salud
de las personas son la prioridad. Rita Gasalla, que además ejerce como presidenta del Observatorio de Arquitectura Saludable – OAS, es una de las profesionales consultadas por Alimarket Hoteles y Restauración para la elaboración del Informe 2021 de Interiorismo en Hostelería, de próxima publicación.

Alimarket: ¿Ha cambiado la pandemia la forma de diseñar los espacios en hoteles y restaurantes? ¿Qué aspectos serían los más relevantes?

Rita Gasalla: Desde luego hemos detectado un creciente interés de nuestros
clientes por garantizar no solo el confort, la belleza y la seguridad de los espacios, sino también por buscar una experiencia de cliente realmente
diferenciadora y profunda, que sea capaz de marcar la diferencia entre
querer volver o no a un establecimiento. La preocupación por la salud ha
pasado a ser prioritaria. La pandemia ha cambiado el enfoque que hasta
ahora dábamos a los espacios públicos y privados y, de un tiempo a esta
parte, se ha entendido y se está interiorizando la utilidad de la arquitectura
saludable y la neuroarquitectura que nosotros practicamos.

Anteponer la salud y el bienestar de las personas a otros aspectos en los proyectos y en la construcción, se ha convertido en una necesidad y una
cuestión estratégica. Porque hemos visto que el mantenimiento de la
actividad en hoteles y restaurantes depende de la calidad de los espacios
que ofrezcan a sus clientes. En este sentido, hablamos de Salud Pública, de
responsabilidad empresarial y también de retorno económico. Esa es la razón por la que creo que la arquitectura saludable es la arquitectura del futuro es porque además de ser social es rentable. Sin duda esta crisis nos ha servido para reenfocarnos en lo importante, el bienestar físico y mental de las personas.
Y no se trata de una moda pasajera. Es un nuevo estilo de vida de una
sociedad que se ha enfrentado a una pandemia de gravísimas consecuencias
y que quiere estar preparada frente a retos futuros. En mi opinión, algunos
de los aspectos más relevantes a tener en cuenta a la hora de diseñar y
construir hoteles y restaurantes son disponer los espacios con proporciones, colores y materiales que generen bienestar mental, según los criterios marcados por la neuroarquitectura y cuidar la calidad del aire, de la
iluminación y de la acústica, para que los espacios sean saludables.
Sabemos que podemos mejorar el bienestar de las personas si disponemos
de ventilación cruzada; que tener cerca plantas naturales mejora el bienestar mental y el rendimiento; que disponemos de la opción de crear espacios mediante la arquitectura de elección, que es aquella que promueve el uso de la opción más saludable; que los espacios deben ser flexibles y adaptables a las necesidades cambiantes; que necesitamos espacios exteriores y de soleamiento así como orientados al sur y maximizar el disfrute de las vistas si las hubiera. No se trata de encarecer el proyecto sino de enfocarlo adecuadamente para que, con una inversión mínima, tengamos grandes beneficios para la salud de las personas y para los establecimientos.

A.: ¿Qué tendencias en el diseño de hoteles y restaurantes se han
visto reforzadas por esta situación?

R.G.: Lo primero que hemos visto es la ventaja que ofrece diseñar espacios
que ofrezcan flexibilidad y adaptabilidad, especialmente que sean transformables de interiores a exteriores y viceversa, sin esfuerzo. También
que ofrezcan la posibilidad de cambio de uso, para poder optimizar el
rendimiento de los espacios ante los cambios continuos de circunstancias a
los que nos estamos habituando. A raíz de la pandemia todos nos hemos
hecho conscientes de la importancia de la calidad del aire que respiramos.
Los espacios de restauración y los hoteles han tenido que garantizar a sus
clientes que estaban en un entorno seguro, con aire limpio. Eso ha sido
posible gracias a la ventilación cruzada, a sistemas de ventilación mecánica
con medición, filtrado y purificación del aire y a los espacios exteriores en los que los clientes se sienten más seguros.

También ayudan a mejorar la calidad del aire el uso de materiales
fotocatalíticos, que en contacto con el aire y en presencia de luz son
potenciales reductores de la contaminación atmosférica y poseen
propiedades limpiadoras. Los clientes buscan seguridad y los hoteles deben
proporcionársela por muchas razones. La primera es que de esta forma
procuran bienestar a los usuarios. La segunda razón es que es una manera
de fidelizar a sus clientes. Y, por último, cuidarán de sus empleados,
reduciendo hasta un 30% el absentismo laboral y aumentando el
compromiso y la productividad de la plantilla. Sin lugar a duda, la
arquitectura saludable es un elemento diferenciador frente a la competencia
y a gran escala puede ser la gran baza del sector turístico en España.

A.: ¿Se han incorporado conceptos nuevos de diseño tras la
pandemia?

R.G.: Los dos conceptos principales que se han aplicado son: saludable y
flexible. Hemos visto hoteles que convierten sus habitaciones en espacios de
coworking de lunes a viernes y que reciben turistas los fines de semana.
Hemos visto hasta hoteles convertidos en hospitales. Los hoteles se han
abierto a las necesidades de nuestra sociedad, siendo capaces de ofrecer
soluciones imaginativas frente a los problemas. Y aunque hemos pasado lo
peor seguimos viviendo un periodo de incertidumbre, en el que flexibilidad y la innovación son criterios que se han convertido en necesarios. Hemos
aprendido que tenemos que estar preparados para todo. Se ha producido un
cambio de paradigma que ha colocado a la salud en el lugar prioritario. Si
somos capaces de garantizar el bienestar físico y mental de las personas,
somos sociales, rentables y sostenibles.
A partir de ahí, flexibilidad y adaptación. Los hoteles tienen la función
principal de ofrecer la mejor calidad de sueño posible a sus huéspedes y
para eso es clave la arquitectura saludable y la neuroarquitectura. Pero,
además, pueden ser lugares híbridos, de trabajo, teletrabajo o encuentro.
Sus estancias deben estar preparadas para tener una funcionalidad
cambiante, dependiendo de las circunstancias y las necesidades de negocio.

A.: ¿Puede citar algún ejemplo de hotel o restaurante diseñado/ejecutado recientemente por su compañía?

R.G.: Si tuviera que escoger, sería por un lado ‘The Observatory’, el
restaurante en la última planta del Hotel ‘Puerta América’, de Madrid. Es una especie de oasis en la gran ciudad con unas vistas únicas y un jardín vertical magnífico. En ese mismo hotel, también tuvimos oportunidad de diseñar y construir su nuevo lobby. En el proyecto aplicamos materiales y soluciones técnicas para fomentar la salud de los usuarios, redistribuyendo accesos y dependencias operativas y de clientes para optimizar el funcionamiento y cuidando el aire, acabados, luz y colores. El objetivo era conformar un marco funcional, saludable y elegante, que generara una experiencia profundamente diferenciadora para los huéspedes de un hotel de cinco estrellas. Alojarse en un hotel debe convertirse para los usuarios en una experiencia única, agradable y emocionante, de manera que termines tu
estancia allí con ganas de volver.

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Más allá del wellness: hoteles más seguros y rentables con arquitectura saludable, por Rita Gasalla

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Antes de la pandemia que nos ha cambiado la vida a todos, España era la segunda potencia turística mundial, solo superada por Francia. Casi 84 millones de personas visitaron nuestro país en 2019. En 2020, la cifra se redujo un 77%, hasta los 19 millones de viajeros extranjeros, convirtiéndose en un año negro para el turismo, no solo nacional, sino mundial.

 

El arranque de 2021 tampoco está siendo fácil. En Semana Santa, las restricciones de movilidad, aunque con excepciones, han supuesto un nuevo golpe al sector hotelero. El impacto de la pandemia sobre el sector turístico está siendo tan dramático que recuperar la actividad y la confianza de las personas, es la prioridad. Se trata de salvar miles de negocios que se están jugando su supervivencia.

 

Y ahora, ¿qué ocurrirá en el verano? ¿Se recuperará el flujo de viajeros? Y si es así, ¿está preparando nuestro tejido hotelero para ofrecer garantías a sus huéspedes? ¿Qué puede hacer en estos momentos el sector hotelero? En la respuesta a esta última pregunta puede estar la clave para recuperar nuestra posición estratégica como potencia turística mundial. A nuestro favor está la calidad y cobertura de nuestro sistema sanitario, que sin duda van a jugar un papel esencial en la elección del destino de vacaciones de millones de turistas.

 

Pero, además de tener cerca una buena infraestructura sanitaria, los viajeros quieren tener la certeza de que aquellos espacios en los que van a alojarse, por vacaciones o viajes de negocios, tienen en cuenta tanto su salud como la de sus trabajadores. Porque según la Organización Mundial de la Salud (OMS), pasamos entre un 80% y un 90% de nuestra vida en espacios cerrados. Así es que, si los edificios no reúnen las condiciones adecuadas, se convierten en espacios enfermantes para quienes los habitan.

 

La única alternativa ante lo que podemos denominar “biomiedo” (una falta de confianza en los espacios cerrados) es la prevención. Es decir, la arquitectura saludable.

 

La pandemia nos ha enseñado que la clave del éxito de los negocios es la salud de las personas y ha provocado un cambio de paradigma: los espacios deben mejorar nuestra salud y ayudarnos a prevenir enfermedades. Por eso, los nuevos hoteles deben ser saludables para ser de calidad.

 

Más allá del relax del spa, los hoteles de la era post-covid tienen que poner el foco en la salud de manera integral. Tampoco es suficiente garantizar la limpieza y desinfección de habitaciones y zonas comunes. Debemos trabajar con nuevos estándares de calidad, basados en los principios de la arquitectura saludable, que marquen la diferencia y que devuelvan la confianza en los espacios: los huéspedes quieren seguridad, saber que se alojan en hoteles con medidas eficaces para prevenir posibles contagios.

 

Además, diferenciarse apostando por una arquitectura que cuide el bienestar físico y emocional de las personas, posicionaría a nuestros hoteles entre los más competitivos, resilientes y excelentes del mundo. Por eso es urgente aplicar el nuevo enfoque y los cambios en la industria, porque hay que dar respuesta a las necesidades de las personas y del nuevo mercado.

 

No podemos perder más tiempo. Es el momento de dar el paso y transformar una crisis profunda en una gran oportunidad para convertir nuestros hoteles en negocios modernos, rentables y saludables.

¿Viajamos juntos?

 

Artículo de Rita Gasalla publicado previamente en Habitissimo