Arquitectura Saludable – la ciencia contra el miedo, por Rita Gasalla

La Ciencia Contra El Miedo

Tras el confinamiento, profesionales de diversos sectores volverán al trabajo en un ambiente enrarecido. El virus que detuvo el mundo cambió también los paradigmas de seguridad, bienestar y calidad en las oficinas. El desafío es recuperar la confianza y la ciencia será la clave para lograrlo.

Estamos viviendo cambios muy importantes. Uno de ellos es que como sociedad hemos puesto la salud en el centro de nuestras prioridades y eso impacta -como es de esperar- en la cotidianidad laboral, en sus dinámicas y espacios.

A la finalización gradual del confinamiento le sigue la reactivación de las oficinas. Un panorama en el que varios paradigmas se están replanteando. Atrás van quedando el ratio de ocupantes por metro cuadrado y la eficiencia energética como criterios de calidad. Ahora otras preguntas ocupan a arquitectos, usuarios y empresarios: ¿Qué significa la seguridad en el trabajo? ¿Cuáles son los nuevos mínimos de bienestar laboral? ¿Qué estándares de calidad deberían cumplir las oficinas?

Aunque estamos avanzando en la comprensión y construcción de una nueva normalidad, y algunas certezas llegarán sobre la marcha, lo cierto es que la seguridad, el bienestar y la calidad coinciden en un punto insoslayable: los espacios deberán ser saludables o no serán ni seguros, ni beneficiosos, ni de calidad. Y si eso sucede, tampoco serán confiables para los trabajadores, clientes y la sociedad en general.

Las empresas tendrán que tomar medidaspara recuperar la tranquilidad colectiva, que van desde mantener el distanciamiento social y el teletrabajo, a acometer medidas arquitectónicas físicas, perdurables y monitorizadas en tiempo real, que minimicen los contactos y erradiquen las bacterias y los virus del aire y de las superficies de contacto, pues el Covid-19 ha demostrado que los espacios laborales juegan un papel esencial en la prevención y contención de enfermedades, por lo que deben estar mejor preparados para situaciones similares que no solo ponen en riesgo la vida, sino la estabilidad económica y social de todo el país.

Al cambiar la normalidad, también lo hacen los espacios

El derrumbe de los paradigmas de calidad y seguridad en oficinas da lugar a cambios importantes y evidentes: la salubridad será el nuevo primer criterio de compañías para elegir sus espacios, tendremos nuevas normativas, cobrarán especial relevancia los certificados y sellos de arquitectura saludable que validen en tiempo real la salubridad de los espacios y de los edificios y, como estamos viendo, se seguirán modificando las dinámicas convencionales de trabajo.

El teletrabajo junto a la universalización de las videoconferencias ha provocado un replanteamiento abrupto en los modelos gestión de empresas y de personas así como un avance rapidísimo en la digitalización. El resultado del cambio ha convencido a muchas empresas y empleados, y algo que parecía temporal, se convertirá en definitivo en muchos casos. Esto va a tener gran impacto en varias dimensiones, como son lareducción de espaciosde oficina, de la movilidad, de la contaminación y del consumo de recursos, y por otro lado, un aumento de tiempo disponible para el empleado, y según apuntan algunos estudios, un incremento de productividad.

Un necesario espejo en el que mirarse salvando las enormes diferencias culturales, es China. Nos lleva una delantera de al menos dos meses en la pandemia y sus consecuencias. Allí,sin embargo, según un sondeo publicado por la BBC, la mayoría están reportando una reducción de la eficiencia al trabajar desde casa, «casi el 37% no informó un cambio en su eficiencia, mientras que menos del 10% dijo que trabajaba de manera más eficiente desde su hogar.»

Muchas empresas están evaluando liberar una parte de sus instalaciones o incluso, como en el caso de algunas tecnológicas, no volver a ocuparlas en absoluto. En este escenario de flexibilidad, gran parte de los puestos, será de rotación. Habrá más adecuaciones destinadas al trabajo creativo en equipo y las salas reuniones estarán siempre dotadas de equipos de videoconferencia o de telepresencia. Las compañías tendrán que asegurar la operativa en remoto, por lo que se incrementará la disponibilidad de información en la nube, mejorará la conectividad desde los hogares y la redundancia de las salas técnicas o CPD será aún másestratégica.

Todo lo anterior transforma también las adecuaciones que requieren nuestras viviendas, pues habrá que acondicionarlaspara teletrabajar sin afectar nuestro bienestar, asegurandoun mínimo de condiciones de ergonomía, iluminación, confort térmico, acústico y de calidad del aire. Por ejemplo, ¿somos conscientes de la velocidad a la que sube la concentración de CO2 en una habitación cerrada y sus consecuencias? Deberíamos, nuestra salud está en juego.

Un enfoque irrenunciable

Todas las crisis revelan también soluciones. Y la Arquitectura Saludable -un concepto en el que Galöw es pionero en España desde hace veinte años- se está consolidando como el enfoque estratégico para asumir el proceso de transformación empresarial y social que atravesamos. Concepto que propugnan también en USA Instituciones tan prestigiosas como Harvard o el IWBI. Estudios previos a la pandemia, demostraban que su aplicación generaba un 37% menos de absentismo, 21% de mayor productividad, duplicaba los ingresos, incrementaba en un 10% la satisfacción del cliente y disminuía en 65% la rotación de los empleados.

En este nuevo contexto logra ademásaportar el mayor nivel de seguridad posible -la seguridad total no existe- en la vuelta al lugar de trabajo físico y adoptar gradualmente la “nueva normalidad” minimizando incertidumbres.¿Por qué? En esencia porque sus fundamentos son científicos y no solamente aminoran riesgos de salud actuales, sino que prevén los que puedan surgir en el futuro.

Ahora que ninguna empresa se puede permitir que sus empleados estén intranquilos o incluso paralizados por el miedo al contagio, los protocolos de distanciamiento y las medidas de higiene que han marcado las autoridades sanitarias son un mínimo, pero no son suficientes. Es fundamental preparar los edificios a través de la adecuación de los espacios, la orientación de los usuarios y la instalación de tecnologías que faciliten la monitorización y limpieza.

Y como de prioridades hablamos, la clave está en el aire. Según Wang Zhou, director del Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades de Wuhany profesor sénior invitado de la Universidad de Pensilvania, se trata de una de las fuentes de transmisión clave del virus, pues las microgotas que emitimos al hablar, toser o estornudar pueden permanecer suspendidas en el aire durante horas. Algo que el MIT ha confirmado.

¿Qué hacer? Poner el foco enlos ambientes interiores y en particular en la pureza del aire, que en el interior está de promedio entre 2 y 5 veces más contaminado que el exterior. Lo primero es incrementar la ventilación para diluir patógenos, contaminantes y filtrar el aire. Un paso más allá y que ha tenido éxito en Corea, es el uso de purificadores. Si estos están dotados de tecnologías avanzadas e inocuas, que inactivan los patógenos en el aire y en las superficies y se monitorizan los resultados de manera continua, estaremos en las mejores condiciones para recuperar la confianza. En España, esta tecnología desarrollada por la NASA está disponible a través de Galöw y cada vez tiene mayor acogida.

Las alternativas para adecuar cada espacio son relativas a cada caso. La contribución experta en estos momentos es fundamental porque se trata de una inversión de largo plazo en una dimensión invaluable: la vida y el bienestar. La buena noticia es que la ciencia de la Arquitectura Saludable avanza y nos permite no solo vencer el miedo y acomodarnos a una nueva normalidad, sino construirla.

Publicado originalmente el 31 de agosto en capitalhumano.wolterskluwer.es

 

8 Pilares para transformar edificios en escudos protectores contra la pandemia – Por Rita Gasalla

Galow Arquitectura Healty Well Interior Design
Lobby Hotel Puerta América obra de Gälow, Arquitectura Saludable, proyecto de Rita Gasalla

Hoy sabemos que existe un mayor riesgo de contagio del covid-19 en los espacios cerrados y que el aire acondicionado puede incrementar el riesgo de propagación. La arquitectura saludable nos permite mejorar la calidad del aire interior, y con ello, la salud y el bienestar de las personas a través de los espacios.

Desde hace varios meses algunos arquitectos advertimos que la transmisión del Covid-19 podía tener lugar a través del aire, y no fue hasta comienzos de julio de este año, cuando la Organización Mundial de la Salud reconoció el peligro que esto representaba, después de que más de 200 científicos de 39 países publicaran una carta respaldada por diversas investigaciones, señalando la urgente necesidad de tomar medidas para evitar la propagación del patógeno en espacios cerrados, en los que valga recordar, ya pasábamos de promedio más del 90% de nuestra vida antes de la pandemia.

Para imaginar el recorrido del virus en aerosol por el aire en los espacios cerrados no hay más que recordar lo que ocurriría con el humo del tabaco en las oficinas, aulas y restaurantes donde antes sí estaba permitido fumar. El Sars Cov 2 se dispersa por el aire de una manera similar al humo en todo tipo de lugares de pública concurrencia con sistemas de climatización.

Los aires acondicionados – ahora tan necesarios en verano- pueden facilitar el contagio del virus por las corrientes de aire aleatorias que generan. A esto se suma que en muchos casos el aporte de aire exterior por conductos de ventilación es a veces escaso o incluso inexistente.

Rita Gasalla Proyecto Hotel Ibiza
Hotel Presidente Ibiza, proyecto de Rita Gasalla

Las medidas que todos conocemos de distanciamiento social, higiene, test colectivos y el uso de mascarillas, son útiles en general, pero insuficientes para resolver el problema de los ambientes interiores. ¿Qué podemos hacer al respecto? La arquitectura saludable ofrece un abordaje científico y muy práctico para que podamos volver a respirar tranquilos en lugares cerrados. Proponemos 8 pilares para que los edificios se transformen en un escudo protector contra las pandemias:

  1. Garantizar una buena ventilación es clave. Debemos asegurarnos de que el flujo de aire del exterior sea el máximo que podamos obtener a través de los conductos de ventilación o mediante la generación de corrientes abriendo puertas y ventanas.
  2. En línea con lo anterior, hay que aumentar la tasa de renovación de aire por persona. Esto lo podemos conseguir bajando la ocupación de los espacios o aumentando el caudal. Sería aconsejable aumentar los caudales de aire por persona que marca la normativa según los usos (IDA). Por ejemplo, exigir en las oficinas la tasa de renovación de los hospitales, así cada persona dispondría de 1.6 veces más aire proveniente del exterior.
  3. Arrancar los sistemas de ventilación de los edificios dos horas antes de que empiecen a utilizarse sus espacios y apagarlos dos horas después de que se vaya el último usuario, para mejorar la calidad del aire, y en los cuartos de baño debemos mantener los sistemas de extracción de aire funcionando ininterrumpidamente toda la semana.
  4. Evitar respirar el aire viciado recirculado que proviene del interior. La normativa, por criterios de eficiencia energética, obliga a recircular el aire calentado o enfriado del interior. En este momento, es aconsejable que la prioridad sea la salud.
  5. Es esencial comprobar el estado de los filtros de los sistemas de climatización de aire y exigir que estén limpios y cumplan la normativa, dado que pueden retener en ellos una parte de los patógenos. El virus al que nos estamos enfrentando mide de promedio 0.1 micra, y, aunque solo los filtros superiores a HEPA retendrían partículas de ese tamaño, lo habitual es que el virus use como vehículo partículas mayores, por lo que esa seguridad añadida es de vital importancia.
  6. Utilizar purificadores es fundamental. Son la única solución que inactiva los virus en el aire y en superficies simultáneamente, consiguiendo un espacio interior libre de patógenos (virus, bacterias, mohos y hongos) y de contaminantes. Estas tecnologías innovadoras han sido apoyadas, entre otros, por el IDAE.
  7. Resaltar, que todos los sistemas de climatización y muchos de los sistemas de purificación que se encuentran en el mercado, tienen una limitación importante: actúan exclusivamente sobre el aire que pasa a través de ellos. No purifican ni depuran el aire en su totalidad, ni tampoco las superficies de contacto. Debemos asegurarnos de que los purificadores que elijamos actúen en todo el aire, las superficies e incluso los rincones aparentemente inaccesibles. Para que sean realmente eficientes, tienen que estar operativos mientras las personas usan los espacios, realizando la desinfección en tiempo real. Por eso, otra condición exigible a un purificador es que sea completamente inocuo.
  8. Una monitorización continua de los parámetros físicos y químicos nos ayuda a saber cuál es la calidad del aire que respiramos. Sólo sabiendo que hay un problema, podremos tomar las medidas correctivas para remediarlo. Valga como dato un estudio realizado por la Universidad de Harvard, que revela que un incremento de tan solo un microgramo por metro cúbico de PM2.5 se puede asociar con un incremento de 15% en la tasa de mortalidad por la COVID-19 (3).
Jazzpharma Madrid Monitorizacion Galow Arquitectura Saludable
Sede jazz pharmaceuticals, obra de Gälow, Arquitectura Saludable, proyecto de Rita Gasalla. Espacio con purificadores de aire y monitorizado.

Ante el escenario de incertidumbre que nos ha planteado el Sars Cov 2, la prevención y el uso de la ciencia y la tecnología son decisiones estratégicas. Ahora sabemos en qué tenemos que enfocarnos: es primordial cortar la vía de contagio a través del aire y las superficies en los espacios interiores, la Arquitectura Saludable plantea las fórmulas para lograrlo. Podemos evitar que los edificios sean focos de contagio y actuar al respecto no solo es humano, es estratégico.

Rita GasallaRita Gasalla es CEO de Gälow desde el año 2000, firma enfocada en el transformador concepto de la arquitectura saludable.

Publicado previamente el 11 de agosto en el Procenter de Habitissimo: https://procenter.habitissimo.es/ocho-pilares-para-transformar-edificios-en-escudos-protectores-contra-la-pandemia/

Ciudades: por un urbanismo saludable – por Felipe Fernández

Alev Takil Unsplash

 

Es conmovedor observar cómo las personas recuperan el espacio que había ocupado el coche: Las ciudades están peatonalizando provisionalmente algunas calles y el tráfico ha descendido a niveles históricos con una media del 70%. Si el teletrabajo se consolida parcialmente, como así parece, el tráfico continuará en ese tendencia.

Así las cosas, un nuevo modelo de movilidad está naciendo por necesidad, marcado también por el autoabastecimiento eléctrico de las viviendas que producirá un auge de vehículos eléctricos: patines, bicis, motos, coches. Y el aire lo nota, ya no es el mismo, y nosotros -que respiramos hasta 15.000 litros de aire al día- lo agradecemos. Según un estudio reciente de Ecologistas en Acción, la contaminación urbana ha sido un 58% menor de lo habitual en estas fechas.

El ruido ha sido otro de los damnificados. Se estima que cerca del 20% de la población de la Unión Europea sufren niveles de ruido que los científicos y expertos en salud consideran inaceptables y según datos de la Comisión Europea, provoca al menos 10.000 casos de muertes prematuras anuales. Sin embargo, ahora da gusto abrir las ventanas en las viviendas de las ciudades, por no hablar de las terrazas, que sin ruido y con el aire que respiramos ahora, se disfrutan doblemente.

La situación que hemos vivido, especialmente durante las semanas en que los accesos a los grandes parques han estado cerrados, ha puesto de relieve la necesidad de integrar más zonas verdes en las calles. Y han empezado a crecer las iniciativas de huertos urbanos: reaparece el autoabastecimiento. En Madrid, un total de 21 huertos urbanos de la capital, 18 de ellos comunitarios y tres municipales, están donando sus cosechas a los colectivos más vulnerables durante esta pandemia.

La nueva normalidad no se trata solo de cambios que llegan a la fuerza, sino de oportunidades para actuar mejor, para re-imaginar nuestras dinámicas. Se trata de un nuevo comienzo en el que podemos aprovechar las lecciones aprendidas e introducir los parámetros que la hagan más saludable, respetuosa con el medio ambiente y resiliente ante otras crisis.

Tenemos por delante el reto de redefinir las ciudades del futuro, buscando que aprovechen las ventajas que ofrece la tecnología y los conocimientos acumulados para que sean saludables para sus habitantes, para que sean las urbes en las que puedan vivir las generaciones por venir.

La vida en el centro: el retorno de invertir en la Arquitectura Saludable – por Rita Gasalla

08 Galow Healthy Architecture Private Bank

Antes de la pandemia, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya calculaba que pasamos entre el 80 y el 90% de nuestra vida en espacios cerrados. Se trata de un hecho que afecta distintas dimensiones y dinámicas humanas, y que resulta de especial interés ahora que el retorno de los trabajadores a oficinas es una tarea desafiante.

¿Cuáles son los niveles de salud y bienestar que tenemos en nuestro puesto de trabajo? y ¿Qué papel tienen la infraestructura y las adecuaciones que integran el espacio en esos niveles? Se trata de algunos interrogantes estratégicos que, ahora más que nunca, los equipos de liderazgo empresarial deben plantearse, porque determinando qué factores del entorno inciden en el bienestar de las personas, es posible preservar la salud e incluso mejorar la calidad de vida de millones de profesionales en sus lugares de trabajo.

El nuevo paradigma de gestión de las personas

En los últimos años, hemos estado viviendo un cambio de paradigma importante que podría sintetizarse en que las personas son el centro. Con la crisis del Covid19, esa perspectiva se instala definitivamente. Antes del brote, cada vez más empresas de diferentes sectores habían establecido como prioridad la creación de programas que abordaban la salud desde distintas perspectivas, como la búsqueda de la felicidad en el trabajo, o el fomento de la alimentación y de los estilos de vida saludables.

Sin embargo, dadas las circunstancias, ha quedado en evidencia que no es suficiente. Los espacios de trabajo deben cumplir con unas condiciones objetivas medibles, que garanticen a las personas el mejor ambiente interior para que no enfermen, no solo por la posibilidad de contraer el Covid, sino por otras enfermedades comunes como la gripe, la presencia de bacterias o en futuras pandemias.

El salario de las personas supone hasta el 90% de los costes operativos. De ahí, la relevancia para los equipos de management de cuidar su salud y bienestar. Tanto, que una reciente investigación de Kate Lister de la Universidad de Stanford demostró que al menos un 70% de las empresas de Estados Unidos mencionan la palabra salud como parte de su misión.

El absentismo laboral se puede llegar a reducir en un 30% ocupando espacios saludables. Esto ha estimulado el surgimiento de un enfoque de arquitectura que busca medir esas condiciones y crear oficinas con un diseño basado en la evidencia científica. Un enfoque en el que la estética y lo funcional no son los únicos criterios determinantes; y en el que prevenir enfermedades y mejorar la calidad de vida de las personas a través de los espacios es posible. Se trata de la Arquitectura Saludable.

Salud y productividad: una misma moneda

La Arquitectura Saludable plantea que existen diversas condiciones que garantizan que un espacio sea saludable para las personas. El aire, el ruido, el confort térmico, la iluminación e incluso las vistas, juegan un papel fundamental. Todo esto aplica, también para oficinas. Y aquí vale la pena que vayamos por partes.

La enorme incidencia de la calidad del aire quedó demostrada en un estudio realizado por Joseph G. Allen, profesor del programa Healthy Buildings de Harvard, en el que se duplicó la ventilación y se redujeron los niveles de COV (compuestos orgánicos volátiles) y de dióxido de carbono en el aire para ver cómo los cambios afectaban la función cognitiva de los trabajadores. Descubrieron que la toma de decisiones, la creación de estrategias y la planificación mejoraron cuando respiraban mejor. Cabe decir que sobre este componente, otros estudios como el de STOK y UC Berkeley, han revelado que una mejor calidad del aire da como resultado un incremento de la productividad de entre 8 y 11%. Algo que en estos momentos resulta crucial para disminuir la carga vírica del aire el Covid19.

El ruido puede disminuir la productividad en torno a un 15%, especialmente cuando se trata de tareas complejas. No solo impide la atención y altera los procesos cognitivos, la comunicación y el sueño, sino que puede generar estados crónicos de nerviosismo y estrés.

También hay numerosos estudios que versan sobre cómo afectan las condiciones térmicas al rendimiento. Las temperaturas inadecuadas producen una pérdida de concentración y una reducción del ritmo de trabajo. De hecho, se estima que una temperatura fuera del rango entre 20 y 24ºC en invierno, reduce hasta un 10% la productividad.

La calidad y la cantidad de la iluminación es esencial para mejorar además de la alerta y la concentración, el estado de ánimo y el sueño de los trabajadores. La luz debe adaptarse a los ritmos circadianos, a las necesidades individuales de las personas y a las tareas que realizan. Una investigación de la Universidad de Cornell de 2013, estimó que una correcta iluminación podía incrementar la productividad hasta en un 5%.

Y por último, se encuentran los beneficios incontestables de contar con la naturaleza y con vistas en los espacios de trabajo, así como el uso de criterios biofílicos en el diseño arquitectónico. Aquí tienen especial importancia las plantas naturales, que además de mejorar la calidad del aire, su visión y cercanía mejoran hasta un 15% la creatividad y el bienestar físico y emocional.

Uno de los estudios más recientes de la Universidad de Cardiff comparó los niveles de productividad de dos grupos de trabajadores de oficina expuestos a diferentes niveles de contacto con la naturaleza. Encontraron que aquellos que trabajaban en oficinas con espacios verdes naturales tuvieron un incremento de productividad del 15%, en comparación con aquellos que trabajaban en un lugar sin vegetación o elementos naturales en su entorno inmediato.

Y podríamos continuar. Son muchísimos los elementos inciden en variables como la productividad y la eficiencia, sin embargo, llegaríamos a la misma conclusión: aquellas compañías que dedican esfuerzos a construir espacios de trabajo en los que se promueva el bienestar de las personas, llegarán a ser más competitivas y excelentes, entre otras, porque reducirán las bajas laborales, mejorarán el compromiso y serán capaces de atraer y retener mejor el talento, especialmente en un contexto como el actual, en el que retomar las actividades económicas necesitará de la confianza y tranquilidad de las personas.

En la medida en que los edificios no solo sean mejores para el planeta, sino también para sus ocupantes; y en que se combinen las mejores prácticas en diseño y construcción con intervenciones de Arquitectura Saludable basadas en evidencias científicas, no solo habremos dado importantes pasos en la ruta de la competitividad y liderazgo en los negocios, sino que habremos puesto en el centro de la cuestión lo que importa realmente: la vida de quienes hacen posible que existamos como empresas. La pandemia ya nos ha demostrado que esto es relevante. La pregunta es ahora, ¿a qué estamos esperando?

Publicado previamente en habitissimo el 28 mayo, 2020. https://procenter.habitissimo.es/la-vida-en-el-centro-el-retorno-de-invertir-en-la-arquitectura-saludable/

 

Un nuevo paradigma: la arquitectura saludable como interés público – Por Rita Gasalla

Ryoji Iwata Ibavuzsjjto Unsplash
Foto Ryoji Iwata – Unsplash

Gran parte de los edificios existentes son enfermantes en mayor o menor medida. Los espacios que afectan la salud y el bienestar de las personas han sido un tema de salud pública desde que, en los años 80, la Organización Mundial de la Salud identificara el Síndrome del Edificio Enfermo. Con el avance de la ciencia y la arquitectura, la comprensión de estas afecciones se ha profundizado y continúa, ahora más que nunca, en evolución.

Ahora sabemos, gracias a eso, que gran parte de los materiales de construcción de uso habitual emiten sustancias tóxicas al ambiente. Se trata de compuestos orgánicos volátiles (COV) y otros químicos, que en muchos casos deterioran, entre otros, el aparato respiratorio de los seres humanos.

lgo que en tiempos del SARS-CoV-2 ocupa la atención de equipos científicos y médicos de todo el mundo. Algunos de ellos, han ya demostrado que la contaminación juega un papel determinante el grado de complicaciones de los pacientes que contraen el Covid19. También se han venido estudiando cuidadosamente las vías de contagio y entre las conclusiones más impactantes, se encuentra el hecho de que el virus se puede transmitir en el aire, especialmente en espacios cerrados y con poca ventilación.

Estos hallazgos y los que aún están por publicarse, han reforzado un planteamiento que un puñado de arquitectos en el mundo -me incluyo entre ellos- hemos venido defendiendo desde hace décadas: la arquitectura tiene que ser saludable. No solo sostenible, funcional o estéticamente interesante.
Los arquitectos tenemos la responsabilidad y la oportunidad de contribuir a mejorar los niveles de bienestar y las condiciones de salud de las personas.

Cómo? A través de un adecuado tratamiento del aire, el agua, la iluminación, la distribución del espacio, el confort térmico, el confort acústico, la toxicidad de los materiales y la consideración, siempre relevante, de que los edificios son escenarios para el desarrollo social.

Si hace cuatro meses hubiera escrito este artículo, me habría tenido que referir a infinidad de estudios, casos y ejemplos para respaldar esa tesis, que la pandemia ha puesto sobre la mesa de forma contundente. El confinamiento circunscribió nuestro día a día a los hogares y convirtió dinámicas como el teletrabajo en necesidad, lo que puso de relieve las limitaciones y la relevancia de los espacios en los que tenemos que vivir y trabajar. Es claro que los protocolos de distanciamiento y las medidas de higiene que Sanidad ha determinado son un mínimo necesario, sin embargo, no son suficientes. Deben tomarse medidas arquitectónicas, como el rediseño y redistribución de los espacios para garantizar la distancia social; como la instalación de sistemas que eliminen patógenos (no sólo el Covid-19) activa y pasivamente a través de la ventilación, además de la adecuación de la iluminación, los acabados y el mobiliario.

Estamos presenciando un cambio de paradigma: ahora un edificio de calidad será saludable o no será de calidad. En este sentido, es fundamental crear un consenso alrededor del riesgo que suponen los edificios enfermantes, informar debidamente al respecto y definir los nuevos estándares de salud y bienestar que deberán cumplir las edificaciones en general. 

Además de los negocios y comercios, que ya han visualizado la necesidad de adaptarse a este nuevo contexto, es previsible también que los espacios de trabajo que cuenten con altos estándares en salud y bienestar atraigan, fidelicen y comprometan al talento, o que los gobiernos que aborden estructuralmente la contención de las crisis -entendiendo el papel de las edificaciones en la prevención- estarán mejor preparados para situaciones como la que hemos vivido.

Se trata de una conversación urgente en la que el sector privado, las instituciones públicas y la ciudadanía deben coincidir para crear conjuntamente protocolos homogéneos, políticas públicas y directrices empresariales. El miedo paraliza y en estos momentos la coordinación entre los distintos actores sociales es fundamental para que nuestras actividades puedan continuar y se desarrollen en un ambiente de confianza. 
Tenemos la responsabilidad colectiva de romper la cadena de transmisión de enfermedades contagiosas, de recuperar nuestras actividades económicas sin poner en riesgo la vida y de actuar a la altura de las circunstancias: con esa unidad que las relaciones institucionales son capaces de forjar.

La arquitectura es una forma de expresar lo que queremos como sociedad para nosotros mismos. A través de ella no solo nos preguntamos qué espacios nos imaginamos, sino qué dinámicas queremos que existan en ellos. Y más allá todavía, qué realidad queremos configurar para nuestras futuras generaciones. Esta pandemia nos ha traído la posibilidad de cambiar un paradigma: los edificios importan y ahora más que nunca necesitamos que sean un refugio saludable.

*Este artículo fue originalmente publicado en el Blog de la Asociación
de Profesionales de las Relaciones Institucionales (APRI). Ver en
https://relacionesinstitucionales.es/un-nuevo-paradigma-la-arquitectura-saludable-como-interes-publico/

España: ¿Por qué la pandemia cambiará el turismo? – Por Felipe Fernández

Foto Illan Riestra Nava
Foto de Illan Riestra Nava

“Nadie puede hacer ahora pronósticos fiables para julio y agosto” afirmó el pasado domingo 12 de abril, la Presidenta del Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que ha recomendado esperar antes de hacer planes de vacaciones. Algo que corrobora las expectativas poco favorables para el sector turístico.

Ya desde antes de que entrara en vigor el Estado de alarma el pasado 14 de marzo, y se produjeran restricciones a la libre circulación de personas, se registró una menor demanda de servicios turísticos por la incertidumbre y el efecto precaución ante el Covid19.

El primer hito lo marcó seguramente la cancelación del Mobile World Congress en Barcelona el 13 de Febrero. A finales de ese mismo mes se produjo una cuarentena obligatoria para un millar de personas en un hotel en Tenerife, pero ya debido al virus, que entraba en escena. La orden SND/257/2020 del 19 de marzo, establecía la suspensión de apertura al público de todos los hoteles y alojamientos similares, ubicados en cualquier parte del territorio nacional, realizándose el cierre en el plazo máximo de siete días naturales desde la entrada en vigor de la orden.

Antes del brote, la Organización Mundial del Turismo había previsto un crecimiento positivo de entre el 3% y el 4% para este año. Sin embargo, ya el 6 de marzo revisó sus perspectivas de llegadas de turistas internacionales para 2020, cifrándolas en un -1% a -3%, lo que supone una pérdida estimada de entre 30.000 y 50.000 millones de dólares en ingresos procedentes del turismo internacional.

Durante el mes de marzo la actividad turística en España fue cayendo: el 4 de marzo a un -11,6%; el 11 de marzo a -46%; el 17 de marzo a -88%. En los hoteles urbanos, la combinación de la reducción de la ocupación de entre un 75% y 80% al 10%, y la cancelación de eventos corporativos, provocó unas tensiones de tesorería inesperadas en apenas 10 días, agudizadas por las devoluciones de los anticipos.

En informes de finales de marzo, la OMT preveía un descenso en el turismo internacional entre el 20 y el 30%. Pero el único antecedente moderno de crisis sanitaria, la del SARS de 2003, provocó que en la zona Asia Pacífico el turismo tardara 8 meses en recuperarse, con pérdidas que llegaron al 44%.
Según Exceltur, el impacto del Covid19 en España para este 2020 se estima en 54.700 millones de pérdidas respecto al escenario previsto a principios de año.

Con este panorama, las consecuencias para el sector hotelero a corto plazo son, de manera no exhaustiva:

  • Tesorería. Contener OPEX y retrasar en la medida de lo posible CAPEX, ante la caída en picado de los ingresos y su probable lenta recuperación. Según Colliers International, en su informe de Enero 2020, la previsión de inversión para 2020 en España era de 2.351 millones de euros (32% en reformas y 68% en obra nueva). La situación del COVID19 llega poco después de la quiebra del gigante inglés Thomas Cook y la incipiente competencia de otros destinos mediterráneos, que se empezaban a recuperar.
  • ERTES. Fundamentales para asegurar la continuidad del negocio. Tras la orden del SND/257/2020 del 19 de marzo, se pueden incluir entre los supuestos de causa de fuerza mayor.
  • La renegociación de alquileres de establecimientos entre arrendador y arrendatario, bien con moratorias, rebajas u otros mecanismos.
  • Los contratos de los turoperadores con los hoteles, principalmente vacacionales. Si el turoperador adujera fuerza mayor para cancelarlos, podría suponer un grave perjuicio para los hoteleros, ya que aparte de perder todas las garantías de reservas, probablemente tendrían que devolver los anticipos satisfechos por los turoperadores.
  • Grandes agencias de viaje online (OTAS en inglés). Ya han anunciado que aceptarán cancelaciones de sus clientes y les devolverán el dinero aunque la tarifa contratada sea no reembolsable.
  • Contratos de gestión. Suelen ser contratos a largo plazo, y que en un caso como el del Covid19 debería afectar a ambas partes, propietario del activo y gestor, por igual.

Como medidas correctoras, Exceltur propone algunas que ya se han adoptado en otros países de Europa:

  • Posponer el pago de pago de impuestos y cotizaciones a la seguridad social.
  • Facilitar la liquidez empresarial.
  • Sustituir cancelaciones/devoluciones por bonos canjeables, incorporándolo en la legislación.
  • Garantizar la capacidad de gestión de los ERTES.
  • Facilitar la posibilidad de renegociación de los alquileres de activos turísticos.

Se desconoce todavía el impacto en la demanda, pero es previsible que se recupere a dos velocidades: una más rápida, de viajes de proximidad y en vehículos particulares (nacional) y otra más lenta en viajes con transporte compartido (tren y avión) de carácter tanto nacional como internacional. De hecho, en un informe publicado el ocho de abril por el Departamento de Empresas de la Generalitat de Cataluña, avisa que en Francia “la mayoría de los franceses escogerán el territorio nacional antes que el extranjero una vez pasada la crisis y el confinamiento, y querrá tener garantías sobre la capacidad sanitaria de los destinos”. Además el uso del avión se puede resentir de un efecto “pánico a espacio cerrado”, más acusado en vuelos transoceánicos.

Según la IATA, en el segundo trimestre se prevé un desplome del 70% del tráfico aéreo y del 40% en el tercer trimestre, por lo que ante la caída brusca de ingresos, las compañías aéreas parecen abocadas al rescate por parte de los respectivos Estados (Norwegian, Finnair, Air France, etc.).

Por otra parte, la irrupción del teletrabajo y el auge de las videoconferencias puede impactar también en los viajes de negocio, no sólo inter-empresas, sino en la celebración de Congresos, Ferias y Conferencias.

Se estima que la velocidad de recuperación y vuelta a la normalidad será diferente por países y continentes, y puede que por hemisferios, debido a la estacionalidad, lo que condicionará más aún la movilidad.

Cada país enfrenta ahora sus propios desafíos en un escenario que requiere mucha ayuda por parte de las instituciones, innovación y capacidad de negociación. La gran estrategia en estos momentos puede ser la transformación de los hoteles actuales en Hoteles Saludables, con adopción de medidas que mitiguen la presencia del Covid19 y que venzan las reticencias de los clientes a convivir en espacios cerrados donde van a interactuar con otras personas. Algo que el enfoque de Arquitectura Saludable puede hacer posible. En suma, transmitir confianza en que los espacios son seguros respecto a posibles contagios.

Publicado previamente en LinkedIn el 13 de abril 2020  https://www.linkedin.com/pulse/espa%C3%B1a-por-qu%C3%A9-la-pandemia-cambiar%C3%A1-el-turismo-fern%C3%A1ndez-espejel/

Ultravioletas: Un contrapeso científico al Covid-19 – por Rita Gasalla

Lámparas UV Foto de Rich Smith en Unsplash
Lámparas UV Foto de Rich Smith en Unsplash

El pasado siete de febrero, Donald Trump anunció que el Covid-19 desaparecería con la llegada de la primavera. La OMS y muchos gobiernos e instituciones también han puesto la esperanza en la estacionalidad, que mitiga la proliferación de otros coronavirus.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) han declarado que “aún se desconoce si la temperatura afectará a la propagación del Covid-19 o si dicha propagación se reducirá cuando el tiempo sea más cálido”. Marc Lipsitch, profesor de Epidemiología y director del Centro de Dinámica de Enfermedades Transmisibles de la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard (Estados Unidos), ha publicado un artículo en la misma línea, en el que ha afirmado que “el cambio de estación puede ayudar pero es poco probable que detenga la transmisión. Cuando el virus está a la intemperie es sensible a la desecación, al aumento de la temperatura exterior y a la luz ultravioleta del sol, y se inactiva antes y reduce la transmisión”.

Lo cierto es que, efectivamente, los rayos ultravioleta desactivan los microorganismos dañando las estructuras del ácido nucleico y las proteínas a nivel molecular, provocando su incapacidad para reproducirse. De hecho, se llevan usando años para combatir todo tipo de patógenos, tanto bacterias como virus.

La ASHRAE (American Society of Heating, Refrigerating and Air-Conditioning Engineers), una referencia a nivel mundial por sus estudios y cuyos estándares conforman la normativa de obligado cumplimiento en EEUU, ha estudiado en profundidad el efecto de los rayos ultravioleta en los patógenos y llegó a la conclusión de que los rayos ultravioleta más efectivos eran los de onda corta, concretamente con una longitud de onda entre 220 y 280 nm, y los llamó UVGI (ultra violet germicidal irradiation). De ahí que se considere que los filtros más eficientes que hay para el aire interior, en lo que a la eliminación de patógenos se refiere, son los filtros de rayos ultravioleta. Su uso en el ámbito hospitalario está cada vez más extendido, aunque desafortunadamente, se ha limitado casi en exclusividad a dicho ámbito.

En este sentido, otras iniciativas han tenido eco en los medios de comunicación en el contexto de la pandemia que estamos padeciendo. Una empresa china, Sunay Healthcare Supply, compró recientemente a la compañía danesa UVD Robots, unos robots autónomos que incorporaban luz ultravioleta, evitando la exposición del personal del hospital y el consecuente riesgo de infección.

«Con este acuerdo, más de 2.000 hospitales chinos ahora tendrán la oportunidad de garantizar una desinfección efectiva, protegiendo tanto a sus pacientes como al personal», ha dicho Su Yan, CEO de Sunay Healthcare Supply a medios de comunicación.

Pero no sólo en el ámbito hospitalario se está usando esta tecnología. La compañía de transporte público de Shangai, ha utilizado también lámparas de UV para el proceso de limpieza, reduciendo el tiempo de 40 minutos (y al menos dos empleados) a cinco minutos y con un grado de eficiencia mayor.
Se trata de una tecnología con amplias oportunidades de expansión, particularmente en la crisis que atravesamos. Ya desde hace un tiempo, en nuestro enfoque de Arquitectura Saludable en Galöw hemos venido utilizando los rayos ultravioleta para garantizar la eliminación de patógenos. “Donde entra el sol no entra el médico” reza un refrán que solía repetir mi bisabuelo. Curiosamente, parece que la ciencia y la cultura popular, basada en la experiencia, dicen lo mismo.

El COVID19 y los coworking: crisis, desafíos y oportunidades – por Felipe Fernández

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WeWork. Foto Eloise Ambursley en Unsplash
WeWork. Foto Eloise Ambursley en Unsplash

WeWork, el gigante norteamericano de oficinas compartidas, recibió el 17 de marzo un gran golpe por el coronavirus: SoftBank anunció que estudiaba retirar su oferta para comprar acciones de la compañía, en manos de sus fundadores, por valor de 3.000 millones de dólares.

La compra debía de firmarse el primero de abril y otorgaba a Softbank el control del 80% del accionariado, completando un paquete de inversiones que Sofbank ya había comenzado en octubre 2019, por valor de 1.500 millones de dólares. Preveía invertir otros 5.000 millones en avalar emisiones de deuda, pero Softbank envió una carta a sus accionistas, justificando la ruptura por la situación del coronavirus.

El rápido crecimiento de las empresas del sector en los últimos años hace que esta crisis le encuentre en un momento de alto apalancamiento, fruto de planes de expansión muy ambiciosos. En España, el sector creció en 2019 un 180% respecto a 2018. En el último año y medio se ha contratado la totalidad de superficie de trece edificios de entre 3.000 y 6.700 metros cuadrados en el mercado de oficinas de Madrid y otros trece edificios completos con superficies de entre 3.000 y 7.600 metros cuadrados en la ciudad de Barcelona. Este tipo de negocio es muy intenso en capex y en opex. Se han de acometer grandes obras antes de arrancar el negocio, y cuando el inmueble no es un activo de la compañía, se firman contratos de larga duración con penalizaciones altas en caso de incumplimiento. ¿Qué va a pasar además con los edificios que se encuentran en obras y que debían ser entregados en las próximas semanas o meses?

El sector en España ya registraba bajadas en precios en el 2019 que compensaba con incrementos de ocupación, y el 79% de las oficinas flexibles eran rentables en términos del margen de beneficio de explotación (Estudio Flexmark, Enero 2020).

Pero es que además las empresas del sector temen un aumento de la morosidad. El Real Decreto Ley 463/2020 de 14 de Marzo no obliga a suspender la actividad, si bien los operadores han de tomar precauciones para preservar tanto la salud de sus empleados como la de sus usuarios.

Entre otras medidas, destacan: “preservar distancias de seguridad, reducir visitas externas, limitar uso zonas comunes, eliminar servicio cafetería, extremar limpieza”. Si el confinamiento se alarga, aumentará el número de autónomos, pymes y compañías en expansión (suponen aproximadamente el 50% del total), que no podrán cumplir con sus obligaciones de pago.

Se va a producir inevitablemente incumplimiento de algunos servicios que ofrecen a sus clientes y que se reflejan en sus contratos, como los de cafetería, restaurante o algunas zonas comunes. Sin embargo, esto no justificaría la resolución contractual, pero desde Proworkspaces, la Asociación de Oficinas Flexibles, no recomiendan iniciar procedimientos de reclamación de cantidades. Su asesor jurídico, Francisco Iniesto, de Cremades y Calvo Sotelo Abogados, promueve buscar soluciones para cada caso (moratorias, rebaja de cuotas, etc.) antes de litigar. Una propuesta sensata, dada la paralización actual de los juzgados y de la Administración en general.

El domingo 29 de Marzo otro Real Decreto ha sido promulgado sobre las 23 horas, extendiendo hasta el 9 de abril la paralización a muchos sectores no considerados esenciales. Proworkspaces y su asesoría jurídica no han hecho todavía una valoración jurídica del mismo, pero entendemos que los centros seguirán abiertos siempre y cuando tengan entre sus clientes a empresas consideradas esenciales. Además de las obvias, se incluyen las de servicios financieros (bancarios, seguros y de inversión), telecomunicaciones, audiovisuales, despachos legales y gestorías administrativas. Con lo que pueden disminuir considerablemente los ingresos con unos gastos fijos parecidos.

La situación actual va a obligar a las compañías de coworking a reformular sus estrategias y redefinir sus planes de expansión, pero en muchos casos no se tratará de reformular el plan de expansión dado que lo que estará en juego es la supervivencia, pues a las tensiones de tesorería se une ahora la amenaza que supone el previsible incremento del teletrabajo, que si bien ha sido impuesto por necesidad, es muy probable que muchas empresas opten por esta solución con un alcance parcial, de manera definitiva, en el futuro.

Sin embargo, estas amenazas pueden también ser oportunidades, pues muchos hogares no están preparados para trabajar y los coworking pueden ofrecer puestos de trabajo en las zonas de uso compartido como alternativa.

También podría crecer la demanda de pequeños y medianos coworking de proximidad. Actualmente, sólo el 27% de las oficinas flexibles tiene entre 1 y 50 puestos.

El sector debe hacer una reflexión serena y realista sobre la estrategia más adecuada, pues es bastante probable que el impacto de la crisis económica sea mayor de lo previsto inicialmente, ahora que ciertas instituciones han declarado que esta crisis puede ser mayor que la de 2008.

Publicado previamente en LinkedIn el 31 de Marzo 2020  https://www.linkedin.com/pulse/el-covid19-y-los-coworking-crisis-desaf%C3%ADos-felipe-fern%C3%A1ndez-espejel/

¿Por qué transformar IFEMA en un “hospital” es todo un reto? – por Rita Gasalla

IFEMA - Wikicommons
IFEMA – Wikicommons

Es admirable y un ejemplo a nivel mundial el esfuerzo realizado por la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid para, de la noche a la mañana, convertir un recinto ferial en un hospital. La complejidad de esto es algo que debemos comprender para esta coyuntura y para el futuro.

Por Rita Gasalla, CEO de Galöw: Arquitectura Saludable e Interiorismo

Un hospital es un tipo de inmueble con unas características arquitectónicas muy determinadas, con unos requisitos más estrictos todavía cuando se trata de espacios UCI. El Ministerio de Sanidad editó una guía en 2010 que se llamaba “Unidad de cuidados intensivos. Estándares y recomendaciones”.

En esta guía, además de incorporar los ratios de personal sanitario por paciente, especifica las características técnicas que han de cumplir las salas. Es el gran reto al que se enfrenta la Consejería. “El diseño de la UCI en sala abierta mantiene elevadas tasas de infección nosocomial, sobre todo bacteriana, cuya prevención requiere mejorar la prevención durante los procedimientos invasivos” señala el documento oficial.

Así, aunque al principio se construían salas abiertas, se llegó pronto a la conclusión de que cada paciente debía estar confinado en un recinto limitado propio, si bien es cierto que en este caso se van a tratar a todos los pacientes de la afección por el mismo virus.

Las instalaciones necesarias son complejas: han de tener algunos elementos que son esenciales como un suministro eléctrico continuo e ininterrumpido, con backups de SAI y grupo electrógeno, con un número suficiente de tomas en el cabecero de cada paciente; una iluminación específica, con 300 luxes ( luz tenue) y hasta 1.000 luxes sobre el enfermo para actuaciones de emergencia; agua tratada y lavabos de manos y dispensadores de soluciones hidroalcohólicas disponibles; aseos para los enfermos; un suministro de gases medicinales, como oxígeno y aire comprimido, que se debe realizar desde las correspondientes centrales; un tratamiento del aire, con un mínimo de 10 renovaciones/hora y un filtro HEPA para el aire exterior, y con una humedad relativa del aire entre el 45 y el 55%; un sistema de monitorización (electrocardiograma, presión invasiva, parámetros respiratorios y otras variables fisiológicas); y un sistema de intercomunicación paciente-enfermera y alarma específica para parada cardiorrespiratoria.

A eso también hay que sumarle algunos requisitos arquitectónicos que garantizan que el espacio pueda ser utilizado con la finalidad propuesta.

Hablamos de acabados del suelo, que deben atender criterios de limpieza con alta frecuencia y con resistencia al deslizamiento (clase 2); de acabados de paramentos que deben permitir limpieza agresiva así como resistir fuertes impactos y por último, es necesario asegurar la absorción acústica.

Por otra parte, otro reto no menor aún, es la necesaria cualificación del personal de UCI, dada la elevada tasa de contagio entre el personal actual, la elevada carga viral a la que están expuestos y la inadecuada protección ante la escasez de EPIs.

Por todo lo anterior hemos de ser conscientes que transformar un espacio como IFEMA en un hospital supone un esfuerzo de una complejidad enorme. Ante la situación que estamos viviendo, se hace evidente la urgencia de tener operativo el nuevo Hospital de Toledo, a escasos 50 km de la capital y cuya apertura se preveía entre mayo y junio de este año. De hecho, miles de ciudadanos han puesto en marcha una recogida de firmas y la Consejería de Castilla La Mancha lo ha puesto a disposición del Gobierno central para su uso en caso de contingencia final de extrema necesidad. Algo que sin duda, sería de mucha utilidad.

Nos encontramos en una situación sin precedentes y necesitamos aunar esfuerzos y voluntades para no desaprovechar oportunidades. Lo cierto es que la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid debe afrontar un reto mayúsculo para que el gran operativo que está desplegando sea lo más eficiente posible en salvar vidas y en proteger a los sanitarios.

Publicado previamente en LinkedIn el 26 de Marzo 2020 https://www.linkedin.com/pulse/por-qu%C3%A9-transformar-ifema-en-un-hospital-es-todo-reto-rita-gasalla-/

El Covid19 también deja en el limbo al mercado de la vivienda en España – por Felipe Fernández

Madrid Foto de Mario Gutierrez
Madrid Foto de Mario Gutierrez

El Real Decreto Ley 463/2020 de 14 de Marzo ha dejado numerosas lagunas y algunas de ellas tienen un impacto impresionante en la economía del país.

En lo referente a la industria de la vivienda, ha paralizado de facto la compraventa de viviendas, tanto de primera como de segunda mano. Ha puesto tales trabas legales que no es posible realizar compraventas.

En lo referente al contrato de arras, las relaciones contractuales establecidas no han recibido ningún tratamiento ni mención en el Real Decreto, por lo que hoy por hoy, depende del criterio jurídico interpretativo y de la buena voluntad y disposición de las partes para llegar a un entendimiento, esto es, a ampliar los plazos de mutuo acuerdo.

Y en cuanto a elevar a público la compraventa, el notario sólo realizará las actuaciones de urgencia. El profesional inmobiliario comunicará con la notaría y será el notario quien valorará la urgencia. El Consejo General del Notariado ha recomendado reducir al máximo los documentos notariales excepto situaciones graves que no permitan aplazamiento (como enfermedad), por lo tanto queda a discreción del notario.

En lo referente a las hipotecas, el proceso de solicitud de hipotecas se mantendrá teóricamente sin problemas, dado que los bancos siguen funcionando, aunque el cierre de algunas oficinas sin dudad dificultará el proceso. No obstante, falta la validación final y firma de la hipoteca: desde la tasación a los notarios, también necesarios en la firma de la hipoteca, lo que -como hemos comentado anteriormente- queda sujeto al criterio del notario.

La construcción no ha sido paralizada todavía, si bien se ha ralentizado mucho, por los especiales protocolos que hay que seguir en materia de Seguridad y Salud y por la ralentización de los suministros. Hay ya iniciativas, como la del alcalde de Madrid, que el 20 de Marzo enviaba un comunicado a la Presidenta de la Comunidad de Madrid en el que consideraba «imprescindible» que se paralicen todas las obras «salvo aquellas que tengan un carácter de urgencia». Pero por otro lado, la paralización total de la actividad de construcción por la actual situación de crisis sanitaria y el estado de alarma restaría «cerca de un punto porcentual del PIB» anual en tan sólo un mes, según el SEOPAN, la patronal de grandes constructoras y concesionarias, que solicita aplicar una ampliación automática del plazo de ejecución de los contratos para compensar el tiempo de trabajo que se pueda haber perdido por «el menor ritmo de producción a causa de la pandemia».

La paralización de este mercado, más allá de su peso en el PIB, va a ser muy negativa para la economía nacional, pues en los últimos años se han constituido grandes promotoras inmobiliarias con la entrega prevista de miles de viviendas al año. Estos procesos son muy intensivos en capital, pues se han de comprar suelos, urbanizar y posteriormente construir y comercializar, por lo que el beneficio se recoge al final del proceso, y con unos niveles de endeudamiento muy altos. ¿Cómo van a hacer frente a dichos pagos si los ingresos se reducen drásticamente? Creemos que a semejanza de 2007 y 2008, vamos a ver muchas grandes empresas en graves dificultades financieras.

Publicado previamente en LinkedIn el 25 de Marzo 2020  https://www.linkedin.com/pulse/el-covid19-tambi%C3%A9n-pone-en-limbo-al-mercado-de-la-fern%C3%A1ndez-espejel/

Covid-19: ¿Puede el aire en edificios propagar las enfermedades? – por Rita Gasalla

Cheung Hong Estate in Tsing Yi - Wikicommons
Cheung Hong Estate in Tsing Yi – Wikicommons

El pasado lunes 10 de febrero diversos medios de comunicación informaron sobre el contagio por Covid-19 (un tipo de neumonía) de una mujer de 62 años residente en el complejo residencial de Hong Mei House de Hong Kong. El caso habría sido uno más de los 80.596 registrados con fecha 26 de febrero, de no ser porque la explicación de los expertos del Departamento de Microbiología de la Universidad de Hong Kong fue inquietante: los conductos de ventilación (extracción) -afirmaron- que conectan verticalmente todos los aseos de esos inmuebles, podrían haber facilitado la transmisión del virus.

Posteriormente, diversos estudios han mantenido que el contagio de este virus tiene lugar a través de gotas de tamaño medio y no de forma aérea, pero esto no explica este caso de Hong Kong, que es un indicativo de que puede haber otras formas de transmisión.

Este hecho plantea diversos interrogantes: ¿Son efectivas las cuarentenas en los edificios residenciales, hoteles, residencias de ancianos o en cruceros? ¿Qué sucede si de hecho, ya hay algún infectado confirmado en dichos espacios? Y yendo un poco más lejos, si el infectado abandona el espacio ¿Se pueden contagiar todavía quienes quedan en él? ¿Y qué podemos hacer los arquitectos para prevenir contagios de enfermedades en espacios cerrados?

Antes de responder, conviene ponernos en contexto. Las normativas actuales obligan a que los edificios industriales, comerciales y de oficinas, dispongan de sistemas mecánicos de suministro de aire fresco, el cual puede ser filtrado, calentado o enfriado y en ocasiones humidificado, para garantizar las condiciones de uso adecuados. En estos equipos y sistemas (conductos, tuberías, etc.) se pueden dar las condiciones idóneas para el crecimiento y dispersión de los microorganismos o agentes biológicos. Los microorganismos pueden ser transportados por el agua destinada a la humidificación de los espacios interiores, por el aire exterior o por el aire recirculado en el interior de los edificios.

En viviendas, la falta de ventilación, puede provocar que los patógenos tengan unas condiciones de temperatura y humedad que faciliten su propagación. Los altos niveles de hermeticidad en espacios interiores -exigidos por directrices energéticas-, dificulta la regulación natural del aire interior y, en ausencia de adecuados sistemas de climatización y ventilación, pueden causar una mayor acumulación de vapor de agua en el interior. De esta forma se crean unas condiciones idóneas para el crecimiento de microrganismos.

Estos son solo algunos escenarios, que sin embargo ponen en evidencia que la arquitectura desempeña un rol fundamental en la prevención y control de enfermedades. En este sentido, los criterios de la Arquitectura Saludable ofrece soluciones que ahora más que nunca resulta útil comprender y poner en marcha.

Un referente para el caso de las viviendas en este sentido, es el estándar Passivahaus, que aúna una gran hermeticidad con una cuidada renovación de aire, que puede incorporar además filtros tanto en la aportación del aire fresco como en el que se recircula. De esta manera, se garantiza una calidad óptima del aire que ser respira.
El papel de los filtros resulta imprescindible y la normativa es relativamente estricta en edificios. Los virus son los microorganismos de menor tamaño (entre 0.02 y 0.3 micras) y los filtros más potentes que existen (HEPA y ULPA), filtran un porcentaje muy alto entre las 0.12 y las 0.3 micras. Otro tipo de filtros, de esterilización ultravioleta, destruyen el ADN de los microorganimos.

Un nuevo método desarrollado por investigadores de la Universidad de Michigan ofrece una nueva oportunidad de mejora: una solución con plasma no térmico que puede eliminar el 99.9 % de los virus en el aire en menos de un segundo a través de la liberación de fragmentos energéticos cargados de moléculas.

En las viviendas hay problemas de infiltraciones porque son poco herméticas. Estas infiltraciones se producen en todo el perímetro o envolvente, tanto en las fachadas como en las medianeras, así como en las instalaciones que las comunican. Podemos constatarlo cuando los olores pasan de unas viviendas a otras, pues el mismo aire que traslada esos olores, traslada los microorganismos.

Y entonces ¿qué podemos hacer para evitar la transmisión en los edificios por vía aérea? Lo primero que debemos tener presente es que los sistemas y conductos de ventilación al uso son medios de propagación de los virus por todo el inmueble. Frecuentemente se apagan por las noches, por lo que se para la corriente de aire que impide que el patógeno se propague en la dirección contraria al movimiento del aire. Luego, para evitar que los diversos patógenos que se encuentran en el ambiente se propaguen por los conductos, es esencial el uso de los filtros más eficientes. Tanto cuando se extrae como cuando se aporta aire. Es conveniente revisar los sistemas de ventilación de todos los edificios para prevenir el contagio de enfermedades entre sus usuarios.

Mi bisabuelo, que era médico, solía decir que “donde entra el sol, no entra el médico”. Y se refería en gran medida a que la falta de ventilación adecuada y de soleamiento, provoca que los patógenos proliferen con más facilidad.

Es clave tomar conciencia de que pasamos el 90% de nuestra vida en espacios cerrados, y en consecuencia, no deberíamos esperar a que los edificios nos enfermen para recordar que la arquitectura impacta nuestra salud y bienestar. Esto debería ser un enfoque irrenunciable para todos.

Publicado previamente en LinkedIn el 27 de febrero 2020. https://www.linkedin.com/pulse/covid-19-cuando-el-aire-en-edificios-propaga-las-rita-gasalla-/

Es tiempo de replantear los Open Spaces – por Rita Gasalla

Open Space de Johnson Wax, proyectado por Frank Lloyd Wright en 1936. Fuente- CNN - Pinterest
Open Space de Johnson Wax, proyectado por Frank Lloyd Wright en 1936. Fuente- CNN – Pinterest

Mucho se habla de las oficinas abiertas como parte del fenómeno de nuevas formas de trabajo. Nada menos cierto. Esta distribución de los espacios se utilizó por primera vez en 1904, y se popularizó enseguida, porque además de facilitar el control de personal por parte de los supervisores, permitía una mayor optimización espacial, especialmente en escenarios en los que el precio del metro cuadrado es elevado.

En esa búsqueda de eficiencia, se redujo el ratio de superficie por ocupante y con el tiempo, se han incorporado algunas zonas lúdicas y otras áreas de trabajo en equipo. No obstante, se trata del mismo tipo de espacios con más de un siglo de vigencia, que tienen unas consecuencias que es hora de asumir y abordar.

Una de ellas, es que al tratarse de grandes espacios sin barreras físicas al ruido, este se difunde provocando distracciones e interferencias en el trabajo, afectando a la concentración y al bienestar laboral. Hoy sabemos, gracias a múltiples estudios, que el ruido tiene una repercusión negativa en los factores anteriormente descritos, en suma, afecta negativamente la productividad de una empresa.

Algunos estudios avalan que un espacio de trabajo ruidoso puede disminuir la productividad en torno a un 15%, especialmente cuando se trata de tareas complejas. Es tan relevante el asunto que según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la contaminación acústica se encuentra entre los cuatro factores medioambientales con mayor impacto en la salud, y de acuerdo con la Comisión Europea, se estima que cerca del 20% de la población de la Unión Europea sufren niveles de ruido que los científicos y expertos en salud consideran inaceptables y al menos 10.000 casos de muertes prematuras anuales son provocadas por este factor.

¿Qué es el ruido y por qué nos afecta?

El ruido es el sonido no deseado. Está integrado por dos componentes: una física y medible, y otra subjetiva, que es la sensación de molestia percibida de manera diferente por cada individuo.

El ruido en el interior de los edificios nos llega esencialmente desde cuatro fuentes: el procedente del exterior, el de las instalaciones, el de los equipos y máquinas, y el que producimos las personas. Todas estas alimentan el nivel global de ruido de nuestro entorno.

Y los efectos de lo anterior pueden evidenciarse en malestares que impiden la atención y alteranlos procesos cognitivos, la comunicación y el sueño; así como en una pérdida de capacidad auditiva, en estados crónicos de nerviosismo y estrés, que a su vez, pueden conducir a trastornos psicofísicos, enfermedades cardiovasculares y alteraciones del sistema inmunitario. No se trata de algo menor.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Las medidas de control son más eficaces cuando se actúa sobre la fuente generadora de ruido. Hay casos en las que solucionar un problema de ruido no es posible sin reformar la estructura y fachada de un edificio, por lo que es esencial acometer una estrategia del tratamiento del ruido desde el origen de un proyecto. En esto los arquitectos tenemos una gran responsabilidad.

Para los espacios de oficinas hay algunas pautas generales recomendables a adoptar:

• Agrupar equipos ofimáticos en habitaciones independientes. Además del aislamiento acústico, se evita también que el ozono se disperse por el resto de la oficina.
• Instalar sistemas de ventilación y climatización con máquinas silenciosas,  empleando sistemas antivibratorios y aislando conductos.
• El uso de materiales fonoabsorbentes en paredes, suelos, techos y mobiliario es esencial para bajar el tiempo de reverberación del ruido.
• Aislar acústicamente los espacios, tanto del ruido exterior como del que se transmite entre los diferentes espacios interiores.
• Y por último, pero no menos relevante, estimular conductas que respeten el silencio: bajar volumen móviles, hablar bajo, e incluso disponer de espacios individuales con tratamiento acústico específico para hablar por teléfono.

El ruido en los espacios de trabajo puede provocar que una empresa deje de ser competitiva, pero también es una fuente potencial de problemas de salud. De ahí que resulte necesario evaluar la conveniencia de las distribuciones de oficinas en grandes Open Spaces.

Ahora que todos los desarrollos de productos y servicios se enfocan en el usuario y sus necesidades, la arquitectura saludable debería ser un enfoque irrenunciable. Debemos repensar si los espacios en los que pasamos alrededor del 90% de nuestra vida, están pensados para nosotros o si están suponiendo un lastre para la salud de sus ocupantes y para el crecimiento de la empresa.

Esta entrada fue publicada originalmente en https://www.ritagasalla.es/es-tiempo-de-replantear-los-open-spaces/
Para más información sobre cómo nos impacta el ruido puedes ver: https://www.youtube.com/watch?v=nVOaA-YFRe0

 

Espacios enfermantes – por Rita Gasalla

Foto Sean Benesh - Unsplash
Foto Sean Benesh – Unsplash

Por Rita Gasalla, CEO y Socia Galow Arquitectura Saludable e Interiorismo

Una alergia, una jaqueca, un problema respiratorio. ¿Qué posible relación podría tener todo esto con los espacios que frecuentamos? Mucha más de la que conocemos.

Entrados los años 80, un informe de la Organización Mundial de la Salud advirtió que “hasta un 30% de los edificios nuevos y remodelados alrededor del mundo, podían generar un número excesivo de quejas relacionadas con la mala calidad del aire interior”. Desde entonces, ese mismo organismo sugirió el término de Síndrome del Edificio Enfermo como “un conjunto de molestias y enfermedades ocasionadas en las edificaciones”.

Sus patologías -por así decirlo- se dividen en físicas, causadas por la humedad y la suciedad; mecánicas o lesiones que se deben a factores como grietas, fisuras, deformaciones, desprendimientos y erosión; y químicas, derivadas de la oxidación, corrosión, eflorescencias u organismos vivos.

¿Cuánto afecta esto a la salud de las personas?
La misma OMS ha sugerido que se habla de un edificio enfermo si provoca un conjunto de síntomas en al menos un 20% de sus habitantes. A esto podemos añadir que los seres humanos pasamos de promedio un 90% de nuestra vida en espacios cerrados; en especial los jóvenes, a quienes ya se les apoda como la generación indoor.

Lo cierto es que la mayoría de las personas podrían no ser conscientes de que el ruido, una pintura, una alfombra, o la falta de luz y ventilación están provocándoles serios problemas de salud. La lista de enfermedades va desde jaquecas, influenza, rinovirus y neumonía, hasta la lipoatrofia semicircular e incluso desórdenes de la tiroides en mujeres.

Durante años distintas instituciones a nivel internacional han realizado estudios al respecto: la OMS, el International Well Building Institute (IWBI), la Universidad de Harvard, la Enviromental Protection Agency (EPA) y el Passivhaus Institute son algunos de ellos. Sin embargo, el tema aún no ocupa el espacio que debería en la agenda pública.

En España, son muy pocas las empresas y profesionales de la construcción que entienden y trabajan con criterios de arquitectura saludable -Galöw es pionera en este concepto en el país-. Los edificios que se están construyendo actualmente ponen el énfasis en el medio ambiente, la eficiencia energética y todo lo que tiene que ver con los recursos que ofrece nuestro planeta, pero la salud del usuario no parece estar dentro de sus prioridades.

Y esto importa, porque la arquitectura es una expresión de lo que buscamos como sociedad para nosotros mismos. Todos los edificios que construyamos estarán allí durante años y sus efectos alcanzarán a personas que incluso no han nacido todavía. 

Publicado previamente en LinkedIn el 9 de Enero de 2020 https://www.linkedin.com/pulse/espacios-enfermantes-rita-gasalla-/

Rita Gasalla – La arquitectura saludable como medicina preventiva

Arqiutectura Como Medicina Preventiva

 

En los últimos meses se viene hablando mucho de la calidad del aire. El lanzamiento de Madrid Central y de medidas similares en otras metrópolis europeas hace que el medio ambiente esté muy presente en la vida de los habitantes de las grandes ciudades europeas y en la de los madrileños en particular. Creo que en este contexto tenemos una oportunidad para concienciar sobre la importante relación que existe entre la arquitectura y la salud de las personas.

RITA GASALLA
RITA GASALLA

Un tercio de los recursos consumidos por la humanidad se dedica a la edificación y el 40% de las emisiones de CO2 tienen origen en la construcción, por lo que es necesario y urgente regular de manera global la relación entre arquitectura, construcción y medio ambiente. Sin embargo, para actuar sobre la salud de los habitantes de nuestras ciudades la arquitectura debe ir más allá, proponiendo soluciones no sólo para reducir emisiones contaminantes sino también para optimizar el potencial de la arquitectura saludable en el interior de los edificios.

Como arquitecta, uno de los elementos que más me preocupan en mis proyectos es la salud de los usuarios. Entre los datos que manejamos en nuestra empresa, Galow Arquitectura saludable e Interiorismo con más frecuencia, para indicar la importancia de la calidad del aire en hoteles y edificios de oficinas, se encuentra el hecho de que pasamos más de un 90% de nuestras vidas dentro de un edificio. Por ello, implantar soluciones de arquitectura saludable en interiores es hoy, gracias a la irrupción de nuevas tecnologías, una oportunidad para mejorar nuestra calidad de vida que no debemos dejar escapar.

La utilización de materiales antibacterianos, la biofilia (instalación de jardines verticales, por ejemplo), las pinturas no contaminantes y activas en la absorción de CO2, las moquetas que capturan y retienen las partículas más finas de polvo, los sistemas de extracción mecánica del radón, el aislamiento y la absorción acústica con materiales fonoabsorbentes, las luminarias que adaptan su intensidad a los ritmos circadianos, los equipos de ionización del agua para eliminar los radicales libres, la zonificación térmica con controles individualizados o el mobiliario activo son sólo algunos ejemplos de las oportunidades que hoy ofrece la arquitectura saludable para el interior de los edificios.

Quizás la iniciativa más significativa en este sentido sea la propuesta por el estándar Well, que busca que se diseñe y construya para que los edificios no perjudiquen a la salud, de forma que la arquitectura saludable actúe como medicina preventiva. Se pretende que el usuario respire aire puro, que se mantenga hidratado, que trabaje en un puesto ergonómico y bien iluminado, que haga ejercicio, que se relacione, que se relaje y que se alimente ordenadamente.

Galow arquitectura saludable restaurant vertical garden roof-galow

Pensar en la salud de las personas a la hora de diseñar edificios o espacios equivale a pensar en liberar el potencial humano de los usuarios. Según estudios realizados por el “International Well Building Institute” una mejor calidad del aire revierte en una mejora de productividad de entre un 8 y un 11%, una correcta alimentación disminuye en un 66% las posibilidades de que un empleado solicite una baja laboral, la deshidratación superior al 2% disminuye el rendimiento, la concentración en el trabajo incrementa un 15% cuando se dispone de vistas a un espacio natural, la escasez de ejercicio está vinculada a un 50% de riesgo de baja productividad, la eficiencia puede reducirse hasta un 60% debido al ruido, y una temperatura inadecuada por exceso o defecto también reduce entre un 2 y un 4% el rendimiento.

La sostenibilidad es cada día más valorada económica y socialmente, por lo que la inversión en entornos saludables revierte también en una mejora reputacional, en el incremento del valor de la propiedad de cara a inversores que apuestan por la sostenibilidad, en la mejora de la retención del talento y en ahorros en costes financieros (bancos y aseguradoras aplican reducciones en costes hipotecarios y en pólizas cuando consideran que la sostenibilidad y el wellness contribuyen a la reducción de los riesgos o a la implementación de sus propias políticas de RSC).

Existen argumentos suficientes y por ello muchos arquitectos pensamos que los promotores deben incorporar el concepto de bienestar del usuario a través de la arquitectura saludable como inversión y no como gasto. El diferencial económico es relativamente bajo y el retorno alto.

Publicado originalmente en Linkedin, el 2019-04-04. https://www.galow.es/rita-gasalla-en-grupo-via-la-arquitectura-saludable-como-medicina-preventiva/

 

Entrevista de Only you by Magazine sobre el Hotel Puerta América a Rita Gasalla

Rita En Onlyyou

Arquitecta premiada y responsable de numerosos proyectos de referencia para clientes españoles e internacionales. Rita es experta en el diseño y organización espacial de hoteles, oficinas corporativas y viviendas de lujo en los que el medio ambiente y la experiencia de los usuarios son protagonistas.

Con su empresa, Galöw, ha realizado proyectos en Estados Unidos, Luxemburgo, Marruecos, Portugal, Panamá, Reino Unido, Portugal, Suiza, Andorra y España. En sus proyectos Rita busca incorporar nuevos materiales y tecnologías al servicio de la salud y la calidad de vida, de la sostenibilidad y de la eficiencia energética.

Entrevistamos a Rita para que nos cuente su último proyecto; la remodelación del lobby y la última planta del Hotel Puerta América Madrid.

 
Puerta America Fachada 1
 

OYBM: Hola Rita. Remodelar espacios en un edificio que cuenta con la firma de tres premios Pritzker –el Nobel de la Arquitectura- como son Norman Foster, Zaha Hadid y Jean Nouvel debe ser toda una satisfacción pero también una responsabilidad…

R.G: Hola María. Tienes toda la razón. Cuando se confirmó que el equipo de Galöw íbamos a reformar el lobby y el ático de un hotel que es un referente universal de arquitectura, sentí una ilusión enorme y una gran responsabilidad. Nos dieron mucha libertad y aceptamos con mucho gusto el desafío de idear soluciones novedosas y creativas. Yo creo que los retos son fundamentales para crecer profesionalmente y también en lo personal.

 
Galow Lobby Recepcion Hotel 3 3
 

OYBM: Y además fue un reto no solo en cuanto al diseño, ¿no?

R.G: Si. Me encanta contarte el proyecto porque cuando consigues algo que requiere un gran compromiso, se disfruta con ello y en este caso el reto, como bien dices, consistía no solo en integrar nuestros diseños con los de algunos de los mejores diseñadores del mundo, además había que ejecutarlo en seis semanas y sin generar molestias a los clientes, por lo que el reto era doble. Todo ello siempre con la calidad habitual en un hotel de cinco estrellas.

Uno de los aspectos más valorados del proyecto de Galöw para el Hotel fue nuestra ambiciosa propuesta desde el punto de vista de la arquitectura saludable. Queríamos que la reforma combinara espacios funcionales y elegantes con criterios saludables tales como un aire más puro y un elevado confort acústico y lumínico.  Creemos que son aspectos que además valoran cada vez más todos los clientes de los hoteles, pues el medio ambiente y la salud son el verdadero lujo.

 
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OYBM: ¿Qué espacios diseñaste?

R.G: Concretamente, hicimos el diseño y la obra de remodelación del Lobby y de los espacios situados en la última planta del Hotel, El Observatory, un espacio de restauración y coctelería, y Skynight, un lounge y espacio para eventos que ocupa la otra mitad del ático.

OYBM: ¿Cuáles fueros vuestras propuestas para conseguir aunar el diseño con el bienestar interior en los usuarios del edificio? ¿Qué técnicas utilizasteis?

R.G: En el lobby creamos un espacio de gran impacto arquitectónico, alineado con el vanguardismo del hotel y muy activo desde el punto de vista de la arquitectura saludable. Esto lo conseguimos utilizando, por primera vez en España, un solidsurface antibacteriano que elimina óxidos de nitrógeno, de azufre y compuestos orgánicos volátiles. El resultado es que a la pureza de líneas del nuevo diseño del espacio, conseguimos sumar la pureza ambiental proporcionada por este material, que purifica aire suficiente para 450 personas al año. Incluso las moquetas son de un material innovador que atrapa las partículas finas de polvo, que son las más dañinas.

 
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Galow Lobby Front Desk Hotel 1
 
 

R.G: En el restaurante The Observatory proyectamos e instalamos el mayor jardín vertical de Europa en un restaurante. Con más de 70 m2, el jardín produce suficiente oxígeno para que 70 personas puedan respirar durante todo un año. También absorbe 700 kilogramos de CO2 por metro cuadrado y año, para un total de 49 toneladas anuales. Además, el jardín elimina polvo en suspensión, metales pesados y compuestos orgánicos volátiles (VOC) como el benceno y formaldehido. Desde el punto de vista del diseño, propusimos un espacio cálido y armónico, en el que el protagonista fuera el jardín vertical.

 
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R.G: Para el Skynight Lounge diseñamos un espacio dinámico y adaptable a diferentes usos, con un gran videowall y paneles retroiluminados que adoptan cualquier color corporativo y optimizan las posibilidades comerciales del espacio. Para asegurar el bienestar del cliente, pusimos especial énfasis en el confort acústico, instalando en las paredes paneles de absorción y aislamiento acústico, y en el confort visual, dotando al espacio de una cómoda luz indirecta regulable.

 
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Galow Lounge Bar Hotel 4 Roof 1
 
Galow Lounge Bar Hotel 2 Atico 1
 

OYBM: La unión entre la arquitectura y la salud es un tema muy interesante, pero parece que se habla siempre de la influencia de la arquitectura y la construcción sobre las emisiones pero no tanto de su impacto en los usuarios…

R.G:Y esto es curioso María, porque los humanos pasamos un 90% de nuestro tiempo en espacios construidos. De ahí mi interés por la arquitectura saludable. Creo que como arquitecta tengo el deber de proponer espacios que permitan una vida saludable y de calidad. Aire puro, espacios luminosos, ergonómicos y silenciosos, acceso a la naturaleza o algo tan sencillo como disponer de puntos para beber agua, contribuyen a que las personas estemos más sanas y seamos más productivas y felices.

Muchísimas gracias Rita. Nos encanta la innovación en todas las disciplinas y tu propuesta de contemplar la arquitectura desde la perspectiva de la salud de los usuarios nos parece necesaria y muy interesante.

Publicado previamente el 25 enero 2019 https://www.onlyyoubymagazine.com/2019/01/25/ritagasallahotelpuertaamerica/